El lugar no previsto

Por Francis Frangipane

Si nos fijamos en los héroes de la fe en las Escrituras, nos encontraremos con personas que, sin lugar a dudas, eran gente de visión que se encontraron en circunstancias que no se parecían a nada a lo que esperaban. De hecho, fue en este "lugar no – imaginado" que Dios estableció carácter a Su siervo, el que a su vez soltó el poder que cumplió el destino.

Considere la carta de Pablo a los Tesalonicenses. Él escribió de su "gran deseo"  de viajar a la iglesia en Tesalónica más de una vez. Aun así, dijo, "Satanás lo ha impedido" (1 Tes. 2: 17-18).

En pos de la estatura de Cristo

 Por Francis Frangipane

En un muy profundo versículo el apóstol Pablo revela el plan supremo de Dios para la iglesia. El nos dice que estamos llamados  nada menos que “a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efe 4:13). La gloriosa intención del Padre es exhibir  a través de nosotros todos los atributos y poder de Jesucristo. El se ha propuesto, que no solamente en la eternidad sino aquí en medio de nuestras batallas y tentaciones, vamos a crecer “en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (v. 15).

Hemos puesto ¡tales limitaciones a nuestro llamado en Dios! El propósito del Omnipotente para nosotros nos es que nos volvamos agradables simplemente, sino que nos volvamos como Cristo, literalmente participantes de Su naturaleza (1 Cor. 12:12; 2 Pedro 1:3; Heb. 3:14; Gal. 2:20) Hay una diferencia entre la sagrada doctrina y la doctrina hueca. Abandonemos rápidamente los límites de espiritualmente vacías tradiciones religiosas: ¡Dios nos ha invitado a participar de la plenitud de Cristo!  La profundidad de Su gracia nos ha hecho capaces de escalar las alturas de Su santidad. ¡A través del Espíritu Santo, la responsabilidad de ejercer la autoridad misma de Cristo nos ha sido delegada!

La guerra sobre la realidad

Por Francis Frangipane

El principio del desplazamiento
“Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo” (Apocalipsis 12:7-8). Observe la frase, “ni se hayo ya lugar…para ellos en el cielo.” La guerra contra principados involucra desplazamiento: Cristo llenando los territorios espirituales que una vez fueron mantenidos por Satanás.

Esta guerra en el Cielo es un hecho difícil de comprender para muchos de nosotros. ¿Cómo pueden los ángeles y los demonios, seres que no pueden morir, tener una batalla? ¿Con qué luchan? ¿Y cómo se conquistan unos a otros? Sin exceder los límites de nuestro conocimiento, podremos decir con toda seguridad: Toda batalla espiritual se centra sobre un hecho básico. ¿Quién controlará la realidad en la tierra? ¿El cielo o el infierno?