La cercanía de nuestro Dios

 Por Francis Frangipane

En el Salmo 73, el salmista Asaf manifiesta una lucha que puede que todos experimentemos alguna vez. El se pregunta porque los impíos parecen prosperar mientras los justos son azotados. La idea le perturba hasta que entra al santuario de Dios. Una vez en la presencia de Dios, Asaf se da cuenta de su error. Al compararse a sí mismo con el incrédulo, ve que, separado de la influencia de Dios, no tiene nada en que jactarse. El dijo, “Cuando mi corazón se llenó de amargura, y en mi interior sentía punzadas, entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti” (vv. 21-22).