El hará camino

Por Francis Frangipane

“Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.”(Fil. 4:6-7).

El  Señor no quiere que nosotros poseamos simplemente una paz generalizada, basada en no tener un problema en particular; ni es Su plan darnos una leve paz espiritual y mundana. Si seguimos la secuencia de obediencia que El presenta, Su intención es abrigarnos en Su propia paz: la imperturbable paz de Dios.

La paz de Dios es la profunda calma que envuelve el proceso de pensamiento del Omnipotente. El nunca está ansioso, siempre a cargo, nunca sin una solución. El ve el final desde el principio y ve las necesidades del hombre desde un lugar de recursos y capacidades ilimitadas. El percibe las necesidades de Sus hijos con ambas, compasión y confianza, porque todas las cosas son posibles para El.