El hará camino

Por Francis Frangipane

“Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.”(Fil. 4:6-7).

El  Señor no quiere que nosotros poseamos simplemente una paz generalizada, basada en no tener un problema en particular; ni es Su plan darnos una leve paz espiritual y mundana. Si seguimos la secuencia de obediencia que El presenta, Su intención es abrigarnos en Su propia paz: la imperturbable paz de Dios.

La paz de Dios es la profunda calma que envuelve el proceso de pensamiento del Omnipotente. El nunca está ansioso, siempre a cargo, nunca sin una solución. El ve el final desde el principio y ve las necesidades del hombre desde un lugar de recursos y capacidades ilimitadas. El percibe las necesidades de Sus hijos con ambas, compasión y confianza, porque todas las cosas son posibles para El.

Protección legal

Por Francis Frangipane

Hace aproximadamente dos mil años se emitió un decreto desde el trono de juicio de Dios. Este decreto otorgaba protección ¨legal¨ a la iglesia contra el diablo. De hecho, cuando Jesús murió por nuestros pecados el “gobernante de éste mundo” fue juzgado. Nuestras deudas fueron clavadas en la cruz de Cristo y canceladas; principados y potestades fueron desarmados (ver Juan 16:11, Col 2:13-15) Por Jesús, nosotros tenemos no solamente el derecho legal de ser protegidos del enemigo, sino a triunfar sobre él.

El sacrificio de Cristo fue tan completo y la decisión judicial de Dios sobre Satanás fue tan decisiva, que la protección divina, suficiente para cubrir aún a toda la iglesia de la ciudad, ha sido otorgada.