Pureza de corazón: visión abierta

Por Francis Frangipane

La percepción espiritual tiene su fundamento en la pureza de corazón. Lo que vemos en la vida, y la manera en que lo vemos, depende de lo que hay en el campo de nuestra manera de pensar interior. Para tener una visión abierta y clara en relación con el reino de Dios, es absolutamente esencial tener un corazón puro.

Ante al trono de Dios
En el libro de Apocalipsis hay una maravilla: “Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás” (Apocalipsis 4:   6-8). Nuestro propósito aquí no es enfrascarnos en especulaciones sobre estos cuatro seres. Nuestra meta es adquirir esa pureza de corazón que resulta de vivir consciente de la presencia de Dios. Procuramos tener la visión amplia y abierta que se manifiesta ante su trono.

"Venid y ved"

Por Francis Frangipane

Juan y Andrés comenzaron su compromiso espiritual con la voluntad de Dios como discípulos de Juan el Bautista. De hecho, ellos habían realmente estado de pie junto al profeta cuando Jesús pasó. Cuando el Bautista vio a Jesús, clamó, “¡He aquí el Cordero de Dios!”  (Juan 1:35-37).

Esta ha sido una profunda narración.  Es el testimonio manuscrito de Juan sobre como el llego al Hijo de Dios. Aun así, Juan tenía verdades más profundas que revelar más allá de este histórico relato. El va asimismo a revelar que es lo que por encima de todo debemos cada uno de nosotros buscar cuando venimos a Cristo.

Tomemos el relato. Ambos discípulos, habiendo escuchado y creído en la proclamación mesiánica de Juan acerca de Jesús, están ahora caminando, quizá apresuradamente, para alcanzar a Jesús. Su conversación se puede escuchar.