El progresivo incremento de Su presencia

Por Francis Frangipane

Sé que el mundo no arrepentido está destinado a sufrir La Gran Tribulación, pero en lo que concierne a la iglesia viva que ora, si continuamos el ascenso hacia el nivel de la semejanza con Cristo, antes del rapto habrá una estación de gloria para los verdaderos cristianos.

Para respaldar este objetivo santo, permítame referirle un encuentro que tuve con el Señor en 1973. Yo pastoreaba una iglesia pequeña en Hawái, y había estado en un mes de intensa oración y ayuno prolongado, un tiempo de acercamiento a Dios. Al final de este período, me despertó una noche la visitación del Señor. No es que hubiera visto Su figura física; observé Su gloria y fui abrumado por el intenso fuego de Su presencia. Inmediatamente me sentí como muerto, incapaz de mover siquiera un dedo. Sin embargo, espiritualmente mi estado de consciencia se agudizó en una forma que no había conocido antes. Me sentí como uno de los seres vivientes mencionados en el libro de Apocalipsis, como si poseyera «ojos, por encima y por debajo» (cap. 4:8).