¡Levántate y resplandece!

Por Francis Frangipane

"Con este fin los llamó Dios por medio de nuestro evangelio para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo." 2 Cor 2:14

La Palabra de Dios dice claramente o más bien ordena a todos aquellos al final de los tiempos que sean ¡valientes frente a la oscuridad! Hablando por medio del profeta Isaías, el Espíritu del Señor ordena a su pueblo lo siguiente:

“¡Levántate! ¡Resplandece! Porque ha llegado tu luz, y la gloria del SEÑOR ha resplandecido sobre ti. Porque he aquí que las tinieblas cubrirán la tierra; y la oscuridad, los pueblos. Pero sobre ti resplandecerá el SEÑOR, y sobre ti será vista su gloria. Entonces las naciones andarán en tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer." ---Isaías 60:1-3


Tradicionalmente, debido a que la segunda mitad de Isaías 60 contiene referencias al milenio, algunos han ubicado el cumplimiento de todo este capítulo en la era que vendrá. Pero déjame preguntarte: ¿La oscuridad cubrirá la tierra durante el milenio? Durante el glorioso reino de Cristo, cuando la muerte, el pecado y la tristeza se han desvanecido, ¿habrá oscuridad cubriendo a los pueblos? El hecho es que, aunque la profecía de Isaías concluye de fijo en el milenio, comienza durante las últimas horas de la era actual.

Claramente estos primeros tres versículos de Isaías 60 son un mandato de Dios pre-rapto y pre-milenio. El Señor nos llama no solo a soportar la oscuridad sino ¡a levantarnos en su gloria manifiesta! La gente discute acerca del tiempo del rapto, pero lo que presento acá no altera ninguna escatología popular. Lo que digo es que de aquí a que suceda el escenario que usted crea, habrá un tiempo en el que la gloria irá en aumento para los verdaderos seguidores de Cristo.

Algunos de nosotros nos sentimos derrotados, otros desgastados y debilitados por la creciente pesadumbre en el mundo. Aun así, es justo aquí, donde la depresión hubiese capturado nuestra alma, que se nos da el mandato de levantarnos. El quitarse de encima la depresión no es solo un acto de fe; es un acto de obediencia. Llegó la hora de cancelar nuestro plan de echarnos a morir. A través de la sangre de Cristo, rompemos nuestro pacto con la muerte y la oscuridad ¡para obedecer el llamado de nuestro destino!

Uno podría decir "pero usted no conoce mis dificultades". Escuchen cómo la traducción amplificada de la Biblia se refiere al mandato del Señor: Levántate (de la depresión y postración donde las circunstancias te han mantenido --¡levántate a una vida nueva!). Justo en este momento, mientras lees estas palabras, nueva vida que viene de la presencia de Dios está descendiendo dentro de tu espíritu. ¡Recíbelo! ¡Acéptalo! ¡Obedécelo!

Sabes, el plan de Dios es que aquí en la tierra la gloria del Señor sea revelada en nosotros. La radiante y resplandeciente luz de Su presencia, tal como brilló sobre el rostro de Moisés y tal como inundó el templo de Salomón al ser dedicado. Así como irradió de Jesús y cayó sobre los discípulos en el Monte de la Transfiguración. ¡Esa luz de la presencia de Dios emanará desde nuestro interior al fin de la era! Esa misma gloria divina aparecerá sobre nosotros con una intensidad cada vez mayor en los años previos a la Segunda Venida de nuestro Señor.

Lo cierto es que esta formidable obra de gracia ya ha comenzado. Somos parte de la extensa preparación del Espíritu Santo. Dios está reuniendo a su pueblo. Estamos aprendiendo a humillarnos en arrepentimiento y oración; estamos encontrando amistad y unidad con otros cristianos. De hecho, nuestra reconciliación a través de barreras étnicas y denominacionales trae consigo una gran recompensa. Mientras todo valle "será rellenado, y todo monte y colina rebajados ... entonces se manifestará la gloria del SEÑOR, y todo mortal juntamente la verá". (Isaías 40:4-5).

¡Dios está capacitándonos para recibir Su esplendor! Las naciones andarán en Su luz, y los reyes al resplandor de Su amanecer.