El néctar de su amor. Parte 1

Por Francis Frangipane

Una historia profética de amor
Si el amor de Dios por nosotros es verdadero, llevándonos a lo más profundo de Su corazón, entonces ¿cómo responderemos? Pienso en el amor de María Magdalena por Jesús. Sí, aquí en el amor que Jesús tiene por María y en su respuesta vemos destellos del amor de Cristo por la iglesia. María está en la tumba vacía de Jesús. Los apóstoles llegaron, miraron dentro del sepulcro y se fueron desconcertados. Pero María se quedó llorando.

Es de notar que Jesús no fue inmediatamente a los apóstoles; primero se presentó a una mujer. Esto nos dice que Jesús responde al amor más que a la jerarquía. Él viene primero a aquellos que más lo aman. Los apóstoles se fueron asombrados, pero había algo en el corazón desconsoladamente quebrantado de María que atrajo al mismo Jesús.


En su dolor, ella no lo reconoció. Él dijo: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?" (Juan 20:15-17). Cegada por sus lágrimas, supone que Jesús es el jardinero.

"Señor, si lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré". Jesús le dijo: "¡María!" Ella se volvió y le dijo en hebreo: "Rabboni" (que significa Maestro).  

Jesús le dijo: " Suéltame, porque todavía no he subido al Padre". -Juan 20: 15-17

En el instante en que María ve al Señor, se aferra a Él. Y aquí está el evento más asombroso: ¡Cristo interrumpió su ascenso al cielo para responder al amor de esta mujer! Jesús dijo: "Suéltame... todavía no he subido al Padre". En su próxima aparición Jesús se presenta ante los discípulos. Les dice: "Tocadme". Para María, rompió el protocolo. Lo que sea que quiso decir cuando dijo: “Todavía no he subido” implica que ¡detuvo Su avance para estar con ella!

¡Me asombra esta respuesta de Cristo al anhelo de María! Esta es la naturaleza de Su amor. ¡Su pasión por Su novia gobierna cada uno de sus pensamientos y acciones! Somos el "gozo puesto delante de él" (Hebreos 12: 2). Por nosotros, soportó la angustia de la cruz. Al hacerlo, Jesús demostró que su amor por la iglesia es la ley más elevada y poderosa de Su Reino.

Es Su pasión por la iglesia lo que lo impulsa a venir por nosotros durante su segunda venida. Sin embargo, así como rompió el protocolo para María, así nos revela Su corazón. Si solo Cristo es quién nos satisface, es a Cristo a quien poseeremos. El vendrá a nosotros. De todas las maravillas de este universo la más grande es el amor que Cristo tiene por Su iglesia.

Mensaje adaptado del libro The Days of His Presence escrito por Francis Frangipane, Disponible en inglés en: www.arrowbookstore.com

Traducción del mensaje: Astrid Gale