Un lugar para Él descansar - Parte 3

Por Francis Frangipane

Deje de Esforzarse por Hacer, Conozca , Entonces Obedezca
Para entrar en el reposo de Dios requiere que permanezcamos en una entrega total a Su voluntad, en perfecta confianza en Su poder. Aprendemos a descansar de nuestras obras “como Dios descansó de las Suyas” (Hebreos 4:10). Sin embargo, para entrar en el reposo de Dios se requiere diligencia. (Vea Hebreos 4:11). “Descansar de nuestras labores” no significa que dejemos de trabajar; significa que nos abstengamos de las arduas obras de la carne y el pecado. Significa que hemos entrado en las obras eternas las cuales El hace a través de nosotros.

El desorden o alboroto causado por la incredulidad, es llevado al descanso por fe. La lucha, arraigada en la falta de perdón es removida por amor. Nuestros pensamientos de temor, El toma control de ellos a través de la confianza; nuestras muchas preguntas son contestadas por Su sabiduría. Tal, es la mente que ha entrado en el reposo de Dios.


La iglesia necesita poseer el conocimiento de los caminos de Dios, porque es aquí que entramos en su reposo (vea Hebreos 3:8-12). Ganamos tal conocimiento a través de la obediencia a la Palabra de Dios durante los conflictos. Mientras obedecemos a Dios a través de las pruebas de la vida, aprendemos a cómo tratar con situaciones de acuerdo a como lo haría Dios. Y en consecuencia, es de sumo valor oír lo que Dios nos esta hablando y especialmente cuando la vida parece ser un desierto de aflicciones y pruebas.

Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: “Si oyeres hoy Su Voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto… A causa de lo cual me disgusté contra esa generación y dije: Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido Mis caminos, por tanto, juré en mi ira: No entrarán en Mi reposo.”

— (Hebreos 3:7-8, 10-11)

El dice: “Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido Mis caminos… No entrarán en Mi reposo.” Entendamos: El conocer los caminos de Dios nos lleva a Su reposo.

Es necesario ver que no hay reposo en un corazón endurecido. No hay reposo cuando nos rebelamos contra Dios. Nuestro reposo viene al volvernos honestos acerca de nuestras necesidades y permitiendo a Cristo que nos cambie.

Por eso Jesús dijo: “Aprended de Mí… y hallaréis descanso para vuestras almas.” (Mateo 11:29) ¡Para de pelear con Dios y aprende de El! Permite que Su Palabra mate los tormentos de la naturaleza del pecado. Cesa de luchar, cesa de luchar en contra del Único Bendito. ¡Confía en El! Porque eventualmente Su Palabra despojará las defensas de tu corazón! ¡Comprométete a tu entrega! Con el tiempo El no usará más la adversidad para alcanzar tu corazón, porque te deleitarás en ser vulnerable a El. Continúa rindiéndote diligentemente hasta que aún Su susurro traiga un temblor dulce a tu alma. Mucho más precioso que los hombres de cientos de naciones, es un hombre perfectamente entregado al Espíritu de Dios. Este hombre es el tabernáculo de Dios, al que Dios mira… y se siente satisfecho.

El dice, “El cielo es Mi trono, y la tierra el estrado de Mis pies. ¿Dónde está la casa que me habréis de edificar y dónde el lugar de Mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron” (Isaías 66:1-2) Sin embargo, increíblemente, un hombre con una cualidad de corazón captura la atención y la promesa de Dios. “Pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu y que tiembla a Mi palabra.” (v.2)

Dios mira al hombre que tiembla cuando El habla. Porque en él, el poder santo del Altísimo, sin esforzarse, habita en perfecta paz. El ha aprendido los caminos de Dios; él se deleita en obediencia. El ha escogido dar a Dios lo que El pide: nada menos que todo lo que es él. A cambio, ese hombre se convierte en un lugar, un lugar santo, donde Dios mismo puede reposar.

Adaptado del libro del Pastor Francis, “La santidad, la verdad y la presencia de Dios"  disponible en www.arrowbookstore.com.