La desesperación produce cambio

Por Francis Frangipane

La desesperación produce cambio
Es significativo que Jesús comparó a Sus elegidos con la viuda abusada por un enemigo. La imagen es realmente liberadora, porque tendemos a visualizar a los héroes de la fe como los David o los Josué, –individuos cuyos triunfos opacaron su humildes comienzos. Pero cada siervo de Dios tiene, como la viuda, una antigua vida rebosante de excusas y ocasiones para flaquear.

Observe a la viuda: Ella tiene razones legítimas para darse por vencida, sin embargo ella persevera .De hecho ella rechaza excusar sus altas posibilidades simplemente por su condición humilde. Ella no se disculpa por su falta de dinero, conocimiento o carisma. Al no permitirse una razón para fallar, ella sin vergüenza expone su caso ante el juez frente al que ella alega y recibe lo que le pertenece: protección legal de su oponente.
¿Cómo es que una viuda común obtuvo tal fortaleza de carácter? Podemos imaginarnos que debe haber habido un tiempo en que bajo la presión tan tremenda de su adversario, ella se desesperó – y aquí la desesperación trabajó a su favor. La desesperación es el martillo de Dios: Destruye las fortalezas del miedo y golpea las cadenas de nuestras excusas. Cuando la desesperación excede nuestros temores, el progreso comienza.

Hoy en día, la fuerza que mueve a muchos cristianos hacia una unidad y oración más fuerte no ha sido la dulzura de la amistad; más bien ha sido el ataque del enemigo. Estamos en tiempos de desesperación. Cuando se trata de tocar el corazón de Dios, más que por algunas verdades esenciales, la unidad de desesperación ha sido más crucial que la unidad de doctrina. Consideremos el grado de decaimiento de nuestra moral nacional: Durante el tiempo que le lleve leer esto, diez bebés habrán sido abortados en los Estados Unidos .Basado en estadísticas recientes este año habrá aproximadamente 34 millones de crímenes cometidos. De ese número casi 600,000 serán crímenes violentos, de los cuales el 72% de ellos se habrán cometido contra nuestros jóvenes. ¿Cuál es el lugar en el que más frecuentemente un joven es asaltado, abusado o asesinado? ¡Los actos más violentos son cometidos contra nuestros jóvenes en sus escuelas!

El elegido de Dios
Nuestra nación está sufriendo un profundo colapso moral y social .Si alguna vez hemos necesitado la unción de Dios, es ahora –pero dónde están los elegidos de Dios? Dónde está el pueblo que menciona David “conoce a su Dios” y “se esforzará y actuará”? ( Daniel 11:32)

Es que no hay alguien con el poder divino que pueda derrotar a los Goliat de nuestra época? Tal vez estamos buscando en los lugares equivocados. Tal vez solo tenemos que ver en el espejo de nuestro baño. Si tú crees en Jesús y estás desesperado por Dios, tú calificas como uno de los elegidos de Dios. Recuerda, en la parábola mencionada anteriormente la viuda ejemplifica al escogido de Dios.

Nosotros hemos sostenido erróneamente la idea de que los escogidos por Dios no serán atacados por el adversario, y mucho menos llevados a la desesperación o a la oración de día y de noche .Pero ésta desesperación muy frecuentemente es crucial en la manera en que los elegidos de Dios son forjados. Jesús refleja éstas características metafóricamente en el retrato de la viuda; El revela el medio a través del cual el elegido triunfa en la batalla al final de los tiempos.

Cuando todo sea dicho y hecho, es también posible que ésta viuda no solo represente una figura individual sino a un grupo de personas—una iglesia “viuda”- Unidos en Cristo en una oración desesperada por protección contra el adversario.

Necesitamos la “protección legal” que un avivamiento nacional provee. Pero no vendrá sin una oración constante. Se pregunta: ¿Dónde estaba la oración detrás del avivamiento carismático? El Señor habló a mi corazón indicando que el avivamiento carismático era Su respuesta a las plegarias de millones de mujeres-madres que se habían negado a entregar a sus hijos a las drogas y al diablo.

Es nuestro turno de orar. Nosotros somos la viuda que no se puede dar el privilegio de perder; Dios contestará nuestra oración de día y de noche. Vayamos a Su trono a favor de nuestras ciudades y naciones. Ciertamente, cuando perseveramos en fe, el Señor nos concederá protección legal sobre nuestros enemigos.

Padre del cielo, perdónanos por nuestra falta de oración y por auto asignarnos excusas para fracasar. Señor, te damos gracias por hacernos desesperar. Ayúdanos ahora a prevalecer, a alcanzar la “protección legal” que Tú nos has provisto contra nuestro adversario. En el nombre de Jesus. Amén.

Adaptado del libro del Pastor Frangipane “ La oración de pacto” – Disponible para la venta en www.arrowbookstore.com