Por Francis Frangipane
No puedo ofrecer ninguna solución política a las divisiones. En última instancia, si alcanzar la semejanza a Cristo no es suficiente para ti, no tengo otro remedio. Soy un hombre en busca del carácter de Cristo. Escribo a personas que comparten mi pasión. Si estás leyendo esto, pero no te importa apasionadamente llegar a ser como Cristo, verdaderamente no tengo nada que ofrecerte con respecto a las divisiones. Llegar a ser como Cristo es la única manera de evitarlas o de ser sanados de ellas.
Que la Palabra sea verdadera
La Biblia tiene mucho que decir sobre la unidad. Sin embargo, todavía no he encontrado ni un solo ejemplo en el Nuevo Testamento donde las Escrituras animen a los cristianos nacidos de nuevo a dividirse o a fragmentar una iglesia. He escuchado muchas Escrituras sacadas de contexto y torcidas para servir al propósito de la división, pero en su contexto no veo que el Espíritu Santo diga en ninguna parte a Su pueblo que es correcto dividirse de otros cristianos imperfectos.
El engaño que rodea a las divisiones
Los tres campos de la lucha espiritual
Introducción
Los tres campos de la lucha espiritual es un libro sobre la guerra espiritual. Sin embargo, antes de seguir adelante, tengo dos preocupaciones. La primera es nuestra necesidad de sabiduría. Hay un antiguo proverbio europeo que es digno de atención. Dice: “La edad y la perfidia siempre derrotarán a la juventud y al celo.” Antes de comprometernos en la guerra espiritual, deberíamos saber esto acerca de Satanás: es un enemigo viejo y extremadamente pérfido. Por otra parte, la fuerza de casi todos los cristianos está sobre todo en el idealismo y en un fervor que no se ha puesto a prueba. No es necesario que pase mucho tiempo, por lo general de cinco a diez años en el ministerio, y casi todo el celo se habrá desvanecido. Imperceptiblemente, el llamado ministerial se ha deteriorado pasando de un caminar con visión a un mero oficio.
Sucedió que el celo, por sí mismo, desafió la falsedad del infierno y perdió. El brillo de la visión juvenil se empañó bajo los negros nubarrones de los implacables ataques satánicos. Con el peso del desaliento y la frustración creciente, se aumentaron los términos medios y la liviandad, y con ello vino la iniquidad y la atadura espiritual.
Grande es su recompensa
Por Francis Frangipane
Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. —Mateo 5:12, LBLA
El antídoto para la persecución se encuentra en el mandato de Jesús de "gozaos y alegraos" (Mat. 5:12). Si leemos el resto del versículo 12, descubrimos que recibiremos la misma gran recompensa que aquellos que fueron perseguidos antes que nosotros.
Existe una secuencia para aquellos a quienes Dios usa para hablar a las naciones, aquellos a quienes Dios unge para llegar al lugar donde verdaderamente Lo representan. Existen aquellos que operan con el don de profecía y aquellos que ocupan el oficio profético.
El refugio de la gloria
Por Francis Frangipane
Lo que definimos doctrinalmente como "salvación" es, en realidad, la entrada y posterior expansión de la presencia de Cristo en todo nuestro ser. Lo que llamamos salvación es, en verdad, el comienzo de la gloria de Dios en el hombre.
Si usted es cristiano, entonces Cristo está en usted; usted ya está en la gloria. Ha sido revestido de Cristo, quien es Él mismo el "resplandor de la gloria [del Padre]" (Heb. 1:3). El hecho es que Satanás sabe que usted es cristiano, no simplemente porque lo escuchó repetir una oración en el altar de una iglesia; el Diablo ve lo que sucedió cuando usted oró: ¡La gloria de Cristo entró en su espíritu!
Ahí, dentro de usted en este mismo instante, habita la sustancia, el resplandor de Cristo. Su oración para recibir a Jesús en su corazón fue eternamente eficaz.
El refugio divino
Alcanzar la gloria manifiesta de Dios es la razón de nuestra existencia. Por consiguiente, el Señor está más preocupado por nuestra conversión completa que por nuestro bienestar terrenal; Él busca establecer en nosotros la verdadera santidad antes que una falsa felicidad. Incluso nos hará pasar por inundaciones y fuegos, de ser necesario, para purificar y eliminar nuestra adicción a las metas de los hombres.
El resultado de lo que parecen tratos duros o severos es que, habiendo sido librados de las frágiles defensas del hombre, la gloria de Dios se convierte en nuestro refugio.
Isaías 4:4-5
"Cuando el Señor haya lavado la inmundicia de las hijas de Sion... mediante el espíritu de juicio y el espíritu de fuego, entonces el Señor creará sobre toda la extensión del Monte Sion y sobre sus asambleas una nube de día, y humo, y el resplandor de un fuego flameante de noche; porque sobre toda la gloria habrá un dosel".
La gloria de Su Presencia «será un dosel». Isaías continúa: «Y habrá un refugio para dar sombra contra el calor del día, y un lugar de protección y resguardo contra la tormenta y la lluvia» (Is. 4:6).
¡Piénselo! En los últimos días, la gloria de Dios llegará a ser cada vez más tangible, tan sustancial, que se convertirá en un «refugio», un «lugar de protección» y un «resguardo» para aquellos que han aprendido a vivir en la Presencia de Dios.
De todas las razones convincentes para servir a Dios, Su llamamiento más alto a nuestros corazones es nada menos que alcanzar la gloria de Cristo: "Fue para esto que Él los llamó mediante nuestro evangelio, para que alcancen la gloria de nuestro Señor Jesucristo" (2 Tes. 2:14).
Sí, Cristo rasgará los cielos y se manifestará en su plenitud final, ¡pero primero viene a manifestarse en nuestra humanidad! Pablo nos dice que Cristo viene específicamente "para ser glorificado en sus santos en aquel día, y para ser admirado entre todos los que han creíd"" (2 Tes. 1:10).
A medida que se acerca el regreso de Cristo, la entrada a la gloria de Dios no solo se volverá más accesible, sino que será cada vez más necesaria. Porque conforme se intensifique la batalla al final de los tiempos, solo el refugio de la gloria de Dios nos preservará.
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Percepción de Revelación en el Trono de Dios
Por Francis Frangipane
En el libro de Apocalipsis hay una maravilla: "…en medio y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrás… alrededor y por dentro” (Ap. 4:6, 8). Nuestro propósito aquí no es desgastarnos en especulaciones sobre estas criaturas. Nuestra meta es poseer esa pureza de corazón que proviene de vivir en la conciencia de Dios. Buscamos la visión abierta que se manifiesta en Su trono.
Aunque estos "seres vivientes” pueden representar muchas cosas, una cosa es cierta: Juan no estaba viendo una visión pesadillesca de bestias de seis alas con docenas de ojos cubriendo sus cuerpos. Lo que Juan vio fue el símbolo de una verdad más profunda. Los muchos "ojos” representan la visión abierta y omnipresente que es resultado de estar en la presencia de Dios.