El quebrantamiento crea apertura

Por Francis Frangipane
 
Hasta el momento en que Cristo entra en nuestras vidas, existe una dura capa exterior que rodea nuestras almas, una "naturaleza de supervivencia", que nos protege contra las ofensas más duras de la vida. La concha es necesaria mientras estamos en el mundo, pero se convierte en enemiga de nuestra nueva vida en Cristo, donde la naturaleza de Cristo se convierte en nuestro refugio. Así, como la cáscara de una semilla, de una nuez o de un huevo debe romperse antes de que brote su vida interior, así sucede con nosotros: la "cáscara" de nuestra naturaleza exterior también debe romperse para liberar al Espíritu de Cristo y que pueda surgir en nuestros corazones.

Esta necesidad de ser quebrantado se registra en Lucas 20. Jesucristo se describió a sí mismo como la piedra angular y la fuente misma de la vida. Sin embargo, como tal, Él también dijo que Él era, "La piedra que rechazaron los constructores" (vs. 17). Decimos que creemos en Él, pero ¡cuántas veces rechazamos la sabiduría de sus palabras cuando edificamos nuestra vida! Esta autosuficiencia y voluntad propia es lo que debe romperse antes de que podamos cumplir la voluntad de Dios, que es la semejanza a Cristo. Es solo porque todavía estamos intactos que confiamos en los caminos de los hombres en lugar de en Dios.

La oración hizo a Dios cambiar de parecer

Por Francis Frangipane
 
La gloria visible de Dios descendió y luego se manifestó en la cima del monte Sinaí. Hasta seis millones de israelitas escucharon la voz audible de Dios hablándoles desde el majestuoso fuego. Toda la nación se estremeció y tembló en santo temor. En respuesta, los líderes de Israel le rogaron a Moisés que Dios no les hablara más. Moisés estuvo de acuerdo, luego se volvió y ascendió a la cima de la montaña y entró en este aterrador resplandor sagrado donde permaneció durante cuarenta días. (Ver Éxodo 19:17-20:19; 24:18.)

Increíblemente, cuando Moisés demoró su regreso, los israelitas comenzaron a rebelarse, haciéndose un ídolo, un becerro de oro, similar a los ídolos de Egipto. Hicieron esto a la vista de la gloria de Dios, desafiando Su gloria con su ultrajante idolatría. (Ver Éxodo 32:1-8.)

¡Así como en el cielo!

Por Francis Frangipane
 
Vivimos tiempos sin precedentes. Se han cumplido más Escrituras en el siglo pasado que en cualquier período similar desde la época de Cristo. De hecho, grandes multitudes todavía están escuchando acerca de Cristo y acerca de cómo nacer de nuevo en el reino de Dios, y esto continuará sin cesar hasta el regreso físico de Cristo.

Sin embargo, a menudo escucho a los cristianos inquietarse, preocupándose por las condiciones del mundo. Es casi como si, incluso como creyentes, estuviéramos totalmente absortos en los asuntos negativos de nuestras vidas. Amados, no debemos perder la perspectiva: Dios y el tiempo están de nuestro lado. En efecto, muchos de los que hoy leen mis palabras verán un día en la Tierra cumplirse la Escritura: "Toda rodilla se doblará... y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre" (Fil. 2:10-11).

Todos, musulmanes, hindúes, ateos, traficantes de drogas, líderes mundiales, ¡todos se inclinarán y confesarán a Jesús como Señor!

En el Tabernáculo de Dios

Por Francis Frangipane

Jesús advirtió del engaño que ocurriría al final de la era. Cuando consideramos Sus palabras, instintivamente pensamos en falsos maestros y profetas; y éstos, de hecho, engañarán a muchos (ver Mateo 24). Pero hay otra dimensión en las tácticas del enemigo que es, quizás, aún más peligrosa. Porque podemos conocer la verdad, pero estar demasiado preocupados y distraídos para obedecerla. Si este es el caso, mayor juicio caerá sobre nosotros que sobre aquel que no conoció la voluntad de Dios en absoluto.

Jesús advirtió: "Estad alerta, para que vuestros corazones no se carguen con la disolución y la embriaguez y las preocupaciones de la vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día como una trampa" (Lucas 21:34).

La lluvia tardía

Por Francis Frangipane

La frase "lluvia tardía" puede significar diferentes cosas para diferentes personas. Para sus críticos, es un movimiento que promueve la herejía doctrinal. Para muchos otros, sin embargo, la frase "lluvia tardía", aunque un poco anticuada, es un término usado por la Biblia Reina Valera para describir el derramamiento mundial final del Espíritu Santo antes de que Cristo regrese.

Aunque personalmente no uso el término "lluvia tardía", sí creo en este último gran mover de Dios. De hecho, he sostenido esta visión desde 1970. Es cierto que mi fe fue probada durante la década de 1970, cuando muchos líderes de la iglesia predecían el fin del mundo. Francamente, no muchos creían activamente que habría una gran cosecha durante los años setenta y ochenta. Sin embargo, en 1990, con el sorprendente colapso del comunismo soviético, realmente comenzó una era acelerada de evangelismo mundial. Desde entonces, el Espíritu Santo ha traído a cientos de millones al reino de Dios.