Un lugar para Él descansar - Parte 3

Por Francis Frangipane

Deje de Esforzarse por Hacer, Conozca , Entonces Obedezca
Para entrar en el reposo de Dios requiere que permanezcamos en una entrega total a Su voluntad, en perfecta confianza en Su poder. Aprendemos a descansar de nuestras obras “como Dios descansó de las Suyas” (Hebreos 4:10). Sin embargo, para entrar en el reposo de Dios se requiere diligencia. (Vea Hebreos 4:11). “Descansar de nuestras labores” no significa que dejemos de trabajar; significa que nos abstengamos de las arduas obras de la carne y el pecado. Significa que hemos entrado en las obras eternas las cuales El hace a través de nosotros.

El desorden o alboroto causado por la incredulidad, es llevado al descanso por fe. La lucha, arraigada en la falta de perdón es removida por amor. Nuestros pensamientos de temor, El toma control de ellos a través de la confianza; nuestras muchas preguntas son contestadas por Su sabiduría. Tal, es la mente que ha entrado en el reposo de Dios.

Un lugar para Él descansar - Parte 2

Por Francis Frangipane

Envueltos e impregnados con Dios
La palabra Hebrea para reposo era “nuach”. Unas de las muchas definiciones eran: “descansar, permanecer, estar callado”. También indicaban “una envoltura y por lo tanto impregnación”, como cuando el espíritu de Elías “descansaba” en Eliseo, o cuando la sabiduría “descansa en el corazón de aquel que tiene entendimiento.” Dios no está buscando un lugar donde El simplemente pueda terminar Sus trabajos con los hombres. El busca una relación donde pueda “completamente envolver y así impregnar” cada dimensión de nuestras vidas; donde El pueda " habitar con nosotros, permanecer y estar tranquilo dentro de nosotros”. 

La cosecha silenciosa

Por Francis Frangipane

En un sueño me encontré dentro de la mente de un hombre que estaba muriendo. El hombre había estado en coma durante un tiempo; su familia había estado orando, pero no sabían si el había o no aceptado a Cristo. Todo lo que ellos con seguridad sabían era que a lo largo de su vida, el había resistido los esfuerzos de ellos por guiarlo a Cristo.

En el sueño, me volví tan consciente del estado mental de este hombre que sus pensamientos, sentimientos y luchas casi parecían míos. A pesar que sus ojos estaban casi cerrados y su visión nublada, el podía ver a sus seres queridos a su lado. Vi como intentaba alcanzar a su familia, pero exteriormente su brazo nunca se movió. Al percibir sus pensamientos, lo escuche pronunciar sus nombres, pero ningún sonido salió de sus labios. Un ser querido sosteniendo su mano le dijo, “Si me podes escuchar, pellízcame.” El escucho y presiono sus dedos sobre la mano, pero no fue visto movimiento alguno; su mano permaneció claramente sin vida. El estaba consciente, podía escuchar sus oraciones, sentía el calor de sus besos en su rostro, pero era totalmente incapaz de responder.

Un lugar para Él descansar - Parte 1

Por Francis Frangipane

En el reino, no hay grandes hombre de Dios, simplemente hombres humildes a quienes Dios ha escogido para usar grandemente. ¿Cómo sabemos cuando somos humildes? Cuando Dios habla, temblamos. Dios está buscando un hombre que tiemble a Su Palabra. Este hombre encontrará el espíritu de Dios reposando sobre él; se convertirá en el lugar de habitación del Altísimo.

Entrando en el Sabbat de reposo de Dios

“El cielo es mi trono y la tierra estrado de mis pies. ¿Donde está la casa que me habréis de edificar y donde el lugar de mi reposo?”  —Isaías 66:1

La guerra sobre la realidad

Por Francis Frangipane

El principio del desplazamiento
“Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo” (Apocalipsis 12:7-8). Observe la frase, “ni se hayo ya lugar…para ellos en el cielo.” La guerra contra principados involucra desplazamiento: Cristo llenando los territorios espirituales que una vez fueron mantenidos por Satanás.

Esta guerra en el Cielo es un hecho difícil de comprender para muchos de nosotros. ¿Cómo pueden los ángeles y los demonios, seres que no pueden morir, tener una batalla? ¿Con qué luchan? ¿Y cómo se conquistan unos a otros? Sin exceder los límites de nuestro conocimiento, podremos decir con toda seguridad: Toda batalla espiritual se centra sobre un hecho básico. ¿Quién controlará la realidad en la tierra? ¿El cielo o el infierno?

Sus hijos regresarán

Por Joy Frangipane Marion

[Este mensaje fue escrito por la hija de Francis, Joy en 1995. Sentimos que sería de especial bendición a aquellos de ustedes que estén en oracion por sus hijos. Hoy en día, Joy y su esposo, Steve, tienen dos hijos. Ella es una exitosa mujer de negocios quien continúa siendo una inmensa bendición para sus padres.]

Nadie puede decirme que padres e hijas no pueden tener una relación cercana, y hasta volverse los mejores amigos .La gente tiene casi envidia del amor que mi papá y yo nos profesamos .El único momento que discutimos es para decidir quién ama más a quien. Pero nuestra relación no siempre fue así de cálida .Hubo un tiempo en mi vida en que pensé que había perdido la habilidad de amar a mi padre. Yo era una joven estudiante cristiana asistiendo al secundario público. Mi antecedente cristiano me hacía diferente. Yo era nueva, buscando ansiosamente aceptación. Las reglas de mi padre parecían ser la fuente de mis rechazos.

Alimentada por mis inseguridades, a mis ojos, mi padre era la raíz de mis problemas. Mientras que yo establecí un estándar adecuado de reglas y batallaba para vivirlo, él era estricto. Yo me enojaba porque él se rehusaba a retractarse de los estándares que él sabía estaban bien. El rechazaba condescender a mi ignorancia para mantener mi aceptación.

De pie tras nuestra pared

Por Francis Frangipane

La sensación de distancia que a menudo sentimos entre Cristo y nosotros es un engaño. Al entrar en los días de su presencia, el Señor eliminara esa falsedad. Su promesa es “en aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mi, y yo en ustedes” (Juan 14:20).

Las Escrituras nos dicen que Cristo es la vid, y que nosotros somos sus ramas; El es la cabeza, Nosotros Su cuerpo; El es el Señor y nosotros somos Su templo. Desde el principio hasta el fin, la Biblia declara al Señor quien vive no solamente en los cielos, sino que existe de manera perpetua en redentora unión con Su pueblo. El foco siempre presente de Su actividad es guiarnos a la unidad con el mismo.