El don de discernimiento

Por Francis Frangipane

Si  vamos a servir con verdadero discernimiento, nuestra percepción debe ser renovada hasta que veamos la vida a través de los ojos de Cristo el Redentor.

Para discernir no podemos juzgar
No poseeremos un maduro y continuo discernimiento hasta que crucifiquemos nuestros instintos de juzgar. En realidad, para la mayoría de nosotros, esto puede tomar una prolongada y enfocada estación de erradicación de antiguas maneras de pensar—actitudes que no fueron sembradas en fe y amor por la gente. En verdad, si es que nos vamos a apropiar del discernimiento nacido en la “mente de Cristo”, debemos primero encontrar el corazón de Cristo (1 Cor 2:16). El corazón y el amor de Jesus se resume en Sus propias palabras: “No he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo” ( Juan 12:47). E incluso cuando el Senor nos juzga, es para salvarnos y liberarnos.

Una guerra motivada en el amor

 Por Francis Frangipane

Jesús sabía que este mundo era una esfera sitiada por el reino  satánico. El planeta Tierra no era un lugar de paz, sino un reino en guerra. A partir de la expulsión de Lucifer y sus ángeles del cielo, a la tentación en el Jardín del Edén, a Babilonia y la multiplicación de las naciones bajo  influencia satánica, el planeta Tierra ha sido un mundo asediado. La idea de que de alguna manera nuestra época está menos amenazada por el mal es el mayor de los engaños. Debemos pelear si es que vamos a seguir a Cristo hacia la victoria.

No importa cuán bello o incluso inocente el mundo a nuestro alrededor parezca a veces, recuerde que en el paraíso mismo había una serpiente.  Si Adán y Eva hubieran tenido una mentalidad  de guerra, jamás habrían aceptado  las mentiras de Lucifer. De la misma manera hoy en día, tenemos que ser prudentes y caminar con cuidado, ya que " los días son malos " (Efesios 5:16).

Cuando David capturó Jerusalén - Parte 2

 Por Francis Frangipane

Desde sus años de juventud David supo que Dios lo había llamado a derrotar a los jebuseos. De hecho, las Escrituras nos dicen que cuando era todavía un jovencito, después de matar a Goliat, “tomo la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén” (1 Samuel 17:54). En ese tiempo Jerusalén se llamaba Jebús y estaba ocupada por los jebuseos. Era como si David  estuviera diciendo: “Ok, solo soy un joven, pero he conquistado a este gigante filisteo. Recuérdenme, porque volveré”.

 En menos de veinte años David regreso, esta vez como rey de Israel. Tal como conquistó a Goliat, conquistó también la fortaleza de los jebuseos y fue llamada, “la ciudad de David”,  pronto conocida como Jerusalén.

Cuando David capturó Jerusalén - Parte 1

 Por Francis Frangipane

Uno de los grandes errores de la Iglesia es limitar la expectativa de nuestra fe a lo que Dios hizo con las generaciones anteriores. No está mal querer lo que otros tuvieron, pero en realidad Dios tiene más para nosotros que lo ocurrido en eras pasadas. Ciertamente, muchas promesas concernientes a la iglesia deben ser cumplidas antes de que Cristo regrese. La Biblia nos dice que la iglesia experimentara no solo “tiempos peligrosos” en los últimos días (vea 2 Timoteo 3:1), sino épocas de renovación y restauración (Hechos 3:21). En consecuencia, en medio de los conflictos mundiales, el reino de Dios sobre la tierra continuara siendo renovado y restaurado ¡hasta que se amolde al reino de Dios en el cielo! Espere ver nuevas cosechas y expresiones de la gloria y el poder de Dios. ¡Deberíamos esperar ver maravillas que nuestros padres no vieron (vea Hechos 2:19 -21)! Si, y confiemos también en que las promesas que nosotros no pudimos llegar a poseer, nuestros hijos caminaran en ellas.

Abracemos la Lucha de la Fe

Por Francis Frangipane

A pesar de los conflictos mundiales, el Espíritu Santo esta guiando a la verdadera Iglesia a un tiempo de transformación. No debemos mirar las presiones de nuestros días como si fueran obstáculos puestos para detenernos; porque en las manos del Todopoderoso, estas son las herramientas que El usa para perfeccionarnos.

Uno de los problemas de interpretar los eventos del tiempo final, es la tendencia a enfocarnos solo en una parte de las condiciones. Si miramos solo el hecho de que Satanás está furioso, o que el desorden, las guerras, terremotos y hambrunas están creciendo, podemos llegar a la conclusión de que la dificultad y oscuridad son todo lo que nos espera hasta que llegue el rapto. Y, como ya mencione, mucha gente nos ha ensenado que la vida se pondrá más difícil hasta que Cristo regrese.