Amor: El conservante de Dios

Por Francis Frangipane

¿Ha visto alguna vez un carro de supermercado lleno de latas de comida abolladas? La mayoría han perdido sus etiquetas. Lo que le ocurrió a estas latas es que la presión atmosférica externa a la lata fue mayor que la presión interna, haciendo que la lata colapsase. La lata no pudo resistir la presión.

Hoy en día, muchas personas no pueden resistir el estrés y las presiones de la vida: presiones financieras, criar una familia, temor de guerras o ataques terroristas, nuevas enfermedades y más y más. Como resultado, la gente se desmorona.

Conociendo nuestros corazones

Por Francis Frangipane

Nuestra búsqueda es no sólo por  conocer el corazón de Dios, sino por conocer nuestros propios corazones a la luz de Dios. De hecho, mientras más me acerco al corazón de Dios, el fuego de Su presencia comienza una obra de purga dentro de mí, y en la inmensidad de sus riquezas, aparece mi pobreza. El salmista escribió: " ¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo?  El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño." (Sal. 24: 3-4).

Siendo preparados para Dios

Por Francis Frangipane

El último, gran mover del Espíritu Santo se caracterizara por hombres y mujeres quienes han sido preparados por Dios para Dios.

Nosotros nos hemos entregado a la oración por avivamiento; hemos estudiado y descubierto el Corazón del Señor por los perdidos.  Sin comprometer las verdades básicas del evangelio, la gracia nos ha ensenado a hacer el mensaje de Cristo apropiado a nuestro tiempo y necesidades. Sin embargo, a pesar de toda nuestra preparación, todavía tenemos que preparar nuestros corazones para Dios mismo.