La cercanía de nuestro Dios

 Por Francis Frangipane

En el Salmo 73, el salmista Asaf manifiesta una lucha que puede que todos experimentemos alguna vez. El se pregunta porque los impíos parecen prosperar mientras los justos son azotados. La idea le perturba hasta que entra al santuario de Dios. Una vez en la presencia de Dios, Asaf se da cuenta de su error. Al compararse a sí mismo con el incrédulo, ve que, separado de la influencia de Dios, no tiene nada en que jactarse. El dijo, “Cuando mi corazón se llenó de amargura, y en mi interior sentía punzadas, entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti” (vv. 21-22).

¡Incluso Sodoma!

 Por Francis Frangipane

¡Todo lo que nos falta es semejanza a Cristo!
Jesús tiene una palabra que decir, no sólo a nosotros como individuos, sino también a ciudades enteras. Lucas registra  a Jesús enfrentando a varias ciudades donde había hecho milagros. Leemos: "Entonces comenzó a denunciar a las ciudades en las cuales habían sido hechas muchas de Sus maravillas, porque no se habían arrepentido" (Mateo 11:20.).

Sé que nos imaginamos a Cristo en Su gentileza y compasión, y así deberíamos. Sin embargo, Jesús reprendió fuertemente a las ciudades de Corazín, Betsaida y Capernaum (. Vv 21, 23). Y no deberíamos detenernos ahí pues con lágrimas en Sus ojos lloró y clamo a Jerusalén (Lucas 13:34).  ¡Si el Señor esperaba en el primer siglo que ciudades enteras se arrepintiesen, Él espera que las ciudades puedan venir a arrepentirse nuevamente hoy, como los hombres de Nínive se arrepintieron ante la predicación de Jonás!

Todo el que busca encuentra

 Por Francis Frangipane

No es difícil reconocer a alguien que ha pasado un tiempo prolongado en un quiosco de periódicos: su conversación desborda con el drama de la actualidad. Y, no es difícil discernir a una persona que ha venido de un evento deportivo, ya que su rostro revela el resultado del partido. Del mismo modo, la gente se da cuenta cuando un individuo ha pasado un tiempo prolongado en búsqueda de Dios. Una imperturbable calma guarda su corazón, y su semblante se muestra radiante de luz, al igual que con el rocío del cielo.

Amado, buscar a Dios y encontrarlo lo es todo. 

Goliat tenía un hermano

Por Francis Frangipane

He aquí la escena: Usted se encuentra en una pelea contra la enfermedad, la opresión o algún tipo de lucha similar. Busca a Dios, y de alguna manera, la gracia de Dios toca su vida.  Su victoria puede haberse obtenido a través de una palabra u oración u otro tipo de aliento, pero usted sabe con certeza que el Señor le ha libertado. Haciendo uso de las cinco piedras lisas de gracia divina, usted derrotó a su Goliat.

Pero, unas pocas semanas o meses o quizá años más tarde, de pronto, todos los síntomas regresan con una venganza. Si usted había peleado con una enfermedad, ahora se manifiesta peor que nunca; si su batalla era acerca de una relación, parece como que todo el progreso logrado se perdió y usted se encuentra a fojas cero.

¡Domina en medio de tus enemigos!

 Por Francis Frangipane

La verdadera paz el fruto de tener confianza en el amor de Dios; nace de la revelación de que, a pesar de la batalla, “mayor es el que están en nosotros que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4). No se trata de la confianza en usted, sino de la confianza en Dios.

El Dios de paz aplastará a Satanás

Para sostener una lucha espiritual efectiva, debemos entender y hacer uso de la autoridad espiritual. Sin embargo, la autoridad espiritual, no consiste en imponer a la fuerza nuestra voluntad sobre otra persona.  Cuando usted tiene autoridad espiritual, usted ha establecido la paz de Dios en un área que alguna vez estuvo llena de conflicto y opresión. Por lo tanto, para poder verdaderamente movernos en autoridad, debemos primero tener paz.

Se manifieste en nuestra carne mortal

 Por Francis Frangipane

¿Que tenía en mente Jesus para Sus discípulos cuando comenzó Su ministerio? ¿Cuál era Su objetivo sagrado?  Estoy absolutamente convencido que Cristo no solamente vino a buscar y salvar al perdido, sino que en un nivel más alto vino a replicarse en aquellos que salvó. Y sea que estemos apenas comenzando nuestro viaje espiritual o que seamos probados siervos de muchos años, el verdadero cristianismo no es nada menos que la viva manifestación de Cristo en y a través de nosotros (Gal. 2:20).

De hecho, nuestro destino no encuentra una base segura hasta que la real vida de Cristo emerge a través de nosotros.

Quien no se ofende - Parte 2: Falsas expectativas

 Por Francis Frangipane

“Entonces muchos se ofenderán, y se traicionaran unos a otros…Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriara” (Mateo 24:10-12 Traducción literal de la versión en ingles KJV).

La secuencia que lleva a la apostasía
En nuestra última enseñanza observamos las ofensas y examinamos el efecto letal que un espíritu ofendido puede tener sobre nuestras vidas. Discutimos como la única forma de no permanecer ofendido por siempre es alcanzar el corazón que no se ofende de Jesucristo.

Alcanzar a poseer el corazón de Cristo no es un asunto menor. Recuerde, Jesus advirtió que en los últimos días “muchos” serian ofendidos.  Un espíritu herido no es lo mismo que un espíritu ofendido – una ofensa tiene lugar cuando no procesamos nuestras ofensas a la manera de Cristo.  De hecho, un espíritu ofendido, al que se deja sin prestar atención y rumiando en nuestras mentes, prontamente se manifestara como una traición, odio y amor frio. Jesus dijo que las ofensas serian la causa última que llevaría a muchos a apartarse de la fe. Escuche bien: en el versículo ut supra, Jesus conecto la real causa de la apostasía no solamente con doctrinas erróneas, sino con reacciones erróneas.

Tocar el corazón de Dios

Por Francis Frangipane

Hay tres categorías básicas de cristianos. El grupo más numeroso está formado por personas que, a pesar de que tratan de evitar la oscuridad en el mundo, no tienen esperanza de que el mundo pueda ser redimido. Asumiendo que el regreso de Cristo es inminente, se apartan hacia lo que parece un refugio de apatía con respecto al mundo no cristiano que les rodea. Sin embargo, la mayoría no son en verdad apáticos. Sus almas, como la de Lot, son atormentadas por la conducta de hombres sin principios (2 Pedro 2: 7-8). Su compasión, sin embargo, aunque limitadamente está encendida. Limitado. Rara vez se extienden más allá de las necesidades de su familia inmediata y amigos más cercanos. Ellos aman al Señor, pero no saben cómo o qué hacer para cambiar la sociedad o incluso positivamente impactar sus vecindarios.

¡Encuentre a Dios!

Por Francis Frangipane

Hay solo una razón que impide que la mayoría de las Iglesias prosperen espiritualmente. Todavía tienen que encontrar a Dios.

La santidad procede de buscar la gloria de Dios
“¿Como podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?” (Juan 5:44) Si desplegamos nuestra espiritualidad para impresionar a los hombres, si todavía buscamos recibir honra de los demás, o si todavía procuramos parecer justos, o especialmente “ungidos” ante la gente, ¿podemos decir con sinceridad que caminamos cerca del Dios vivo? Sabemos que tenemos una relación correcta con Dios cuando el hambre que sentimos por Su gloria hace que nos olvidemos de las alabanzas humanas.

La humildad precede a la santidad

 Por Francis Frangipane

“A medida que crezco y soy más grande en Dios, más pequeño me vuelvo.” - (Allen Bond)

Una persona santa es una persona humilde.
“... Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11: 29). El hombre más santo y poderoso que ha existido se describió a sí mismo como “manso y humilde de corazón.” ¿Cuál es la razón para comenzar un mensaje sobre la santidad con una cita relativa a la humildad? Sencillamente porque la santidad es el producto de la gracia, y Dios sólo da gracia a los humildes.

Es de vital importancia que comprendamos que Jesús no condena a los pecadores; sino a los hipócritas. Un hipócrita es una persona que excusa su propio pecado mientras condena los pecados de los demás, no es solamente de “doble faz”, porque es alguien que se niega a admitir que a veces lo es, pretendiendo tener por lo tanto una justicia que está lejos de vivir. Al no poder reconocer faltas en sí mismo, el hipócrita no discierne su hipocresía y rara vez se detiene a pensar en la corrupción que hay en su corazón. Como no busca misericordia para sí, tampoco la tiene para otros; además, al estar siempre bajo el juicio de Dios, juicio es lo que generalmente expresa. No podemos buscar la santidad y al mismo tiempo seguir siendo hipócritas. Por lo tanto, el primer paso que realmente debemos dar en el camino hacia la santificación, es admitir que no somos tan santos como nos gustaría aparecer. Este primer paso se llama humildad.

El poder de apreciar

 Por Francis Frangipane

Algunos de nosotros no podemos  comunicarnos  con nuestros seres queridos. ¿Por qué? Parte de la razón es que somos desagradecidos  respecto a ellos. Vea usted, así como Dios nos requiere  " entrar por sus puertas con acción de gracias " (Salmo 100: 4), así obtenemos  acceso y el " derecho a hablar " en los corazones de nuestros seres queridos a través de valorar genuinamente  las cosas buenas que vemos en ellos. Debemos aprender a ser agradecidos por las personas que Dios nos ha dado.

Espíritu Santo y fuego

 Por Francis Frangipane

Como cristianos, estamos fascinados por el Espíritu Santo. El enseña, guía, da dones, da fruto y, entre otras cosas, nos consuela en nuestro caminar. Sin embargo, un aspecto que rara vez se discute es el bautismo de fuego. Juan dijo que Cristo " bautizaría. . . con el Espíritu Santo y con fuego" (Mat. 3:11).

Pedro nos dice que no debemos ser " sorprendidos por el fuego de prueba. . ., que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo " (1 Pedro 4:12). De hecho, Jesús dijo: " Todos serán salados con fuego" (Marcos 9:49).

Una guerra motivada en el amor

 Por Francis Frangipane

Jesús sabía que este mundo era una esfera sitiada por el reino  satánico. El planeta Tierra no era un lugar de paz, sino un reino en guerra. A partir de la expulsión de Lucifer y sus ángeles del cielo, a la tentación en el Jardín del Edén, a Babilonia y la multiplicación de las naciones bajo  influencia satánica, el planeta Tierra ha sido un mundo asediado. La idea de que de alguna manera nuestra época está menos amenazada por el mal es el mayor de los engaños. Debemos pelear si es que vamos a seguir a Cristo hacia la victoria.

No importa cuán bello o incluso inocente el mundo a nuestro alrededor parezca a veces, recuerde que en el paraíso mismo había una serpiente.  Si Adán y Eva hubieran tenido una mentalidad  de guerra, jamás habrían aceptado  las mentiras de Lucifer. De la misma manera hoy en día, tenemos que ser prudentes y caminar con cuidado, ya que " los días son malos " (Efesios 5:16).

Cuando David capturó Jerusalén - Parte 2

 Por Francis Frangipane

Desde sus años de juventud David supo que Dios lo había llamado a derrotar a los jebuseos. De hecho, las Escrituras nos dicen que cuando era todavía un jovencito, después de matar a Goliat, “tomo la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén” (1 Samuel 17:54). En ese tiempo Jerusalén se llamaba Jebús y estaba ocupada por los jebuseos. Era como si David  estuviera diciendo: “Ok, solo soy un joven, pero he conquistado a este gigante filisteo. Recuérdenme, porque volveré”.

 En menos de veinte años David regreso, esta vez como rey de Israel. Tal como conquistó a Goliat, conquistó también la fortaleza de los jebuseos y fue llamada, “la ciudad de David”,  pronto conocida como Jerusalén.

Cuando David capturó Jerusalén - Parte 1

 Por Francis Frangipane

Uno de los grandes errores de la Iglesia es limitar la expectativa de nuestra fe a lo que Dios hizo con las generaciones anteriores. No está mal querer lo que otros tuvieron, pero en realidad Dios tiene más para nosotros que lo ocurrido en eras pasadas. Ciertamente, muchas promesas concernientes a la iglesia deben ser cumplidas antes de que Cristo regrese. La Biblia nos dice que la iglesia experimentara no solo “tiempos peligrosos” en los últimos días (vea 2 Timoteo 3:1), sino épocas de renovación y restauración (Hechos 3:21). En consecuencia, en medio de los conflictos mundiales, el reino de Dios sobre la tierra continuara siendo renovado y restaurado ¡hasta que se amolde al reino de Dios en el cielo! Espere ver nuevas cosechas y expresiones de la gloria y el poder de Dios. ¡Deberíamos esperar ver maravillas que nuestros padres no vieron (vea Hechos 2:19 -21)! Si, y confiemos también en que las promesas que nosotros no pudimos llegar a poseer, nuestros hijos caminaran en ellas.

Su tiempo señalado aún le espera

Por Francis Frangipane

Tiempos señalados
A pesar de la creciente conmoción en nuestro mundo, un último, gran derramamiento de misericordia durante los tiempos finales permanece (ver Mateo 24:14; Hechos 2:17). Esta estación sobrenatural de gracia no es algo por lo cual debemos implorar a Dios. No, su venida ha sido predeterminada. Es un “tiempo señalado” del Señor.

Un tiempo “señalado” o “arreglado” es un abierto despliegue de la soberanía y el poder de Dios, sea llamando a una persona o llamando a una nación. Es la estación en la que Dios cumple las esperanzas y sueños de Su pueblo.

El don de discernimiento

Por Francis Frangipane

Si  vamos a servir con verdadero discernimiento, nuestra percepción debe ser renovada hasta que veamos la vida a través de los ojos de Cristo el Redentor.

Para discernir no podemos juzgar
No poseeremos un maduro y continuo discernimiento hasta que crucifiquemos nuestros instintos de juzgar. En realidad, para la mayoría de nosotros, esto puede tomar una prolongada y enfocada estación de erradicación de antiguas maneras de pensar—actitudes que no fueron sembradas en fe y amor por la gente. En verdad, si es que nos vamos a apropiar del discernimiento nacido en la “mente de Cristo”, debemos primero encontrar el corazón de Cristo (1 Cor 2:16). El corazón y el amor de Jesus se resume en Sus propias palabras: “No he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo” ( Juan 12:47). E incluso cuando el Senor nos juzga, es para salvarnos y liberarnos.

El espíritu que da vida

Por Francis Frangipane

Como cristianos nuestra fe nos dice que Cristo murió como pago por nuestros pecados. Creemos que Él realmente se levantó de la tumba como prueba de que ciertamente Él fue enviado por Dios. Sin embargo, es también muestra convicción que, en esta  resurrección, no sólo fueron expiados los pecados de la humanidad, sino que por medio de Cristo, un segundo Génesis comenzó.

Pablo explica: " El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente. El último Adán, espíritu que da vida " (1 Cor. 15:45). La palabra Adán significa "hombre " y es representativa de la "humanidad”. En la actualidad hay dos Adanes o dos especies del hombre. La primera especie de hombre es el descendiente del pecaminoso Adán. Su vida gira alrededor de sus deseos carnales o "naturales”. Cargan tanto el ADN de la naturaleza de Adán como  las consecuencias del pecado de Adán. Este hombre natural se centra en satisfacer las necesidades de su alma. Ciertamente el es un "alma viviente", pero es controlado por los miedos, las necesidades físicas, las limitaciones intelectuales, el entorno cultural y el pecado.