Al abrigo del Altísimo

Por Francis Frangipane

La Biblia advierte del tiempo antes del regreso de Cristo cuando Satanás será arrojado a la tierra. El diablo, en furor cada vez mayor, vendrá ", con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo" (Apocalipsis 12:12). Mientras muchos buscan conocer el momento específico de este evento, una cosa es obvia: en el mundo de hoy, el mal se ha vuelto más agresivo que nunca.

Por lo tanto, es imperativo que nosotros, que hemos establecido nuestros corazones en Cristo, aprendamos a permanecer en la presencia viva de Dios. Porque sólo en Él encontramos el lugar a salvo de la creciente oscuridad.

Donde hay respuesta a cada oración

Por Francis Frangipane

No debemos suponer que simplemente porque somos cristianos hemos aprendido el secreto de permanecer en Cristo. Jesús dijo: "Si permanecéis en Mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho" (Juan 15: 7). Permanecer en Él es vivir en incesante fusión con Sus pasiones. Es haber encontrado la morada de Dios donde no existe ninguna barrera o sombra entre nuestra debilidad y Su suficiencia, o entre nuestro anhelo y Su cumplimiento.

Considerando la magnitud de las promesas de Dios, en realidad es una desgracia que la mayoría de nosotros no tenemos más que unos minutos de devoción cada día y uno o dos servicios de iglesia cada semana.

Cuando se cumpla la pascua en el reino de Dios

Por Francis Frangipane

¿"Pascua actual” o “Pascua”?
Todos sabemos que la iglesia primitiva no celebraba la Pascua con caramelos de goma, conejos de chocolate y pollitos de malvavisco.  Los cristianos primitivos celebraron la resurrección de Cristo y el Nuevo Pacto que fue cumplido por Jesucristo en la Pascua primera.

La palabra “Easter” (utilizada hoy día en muchos lugares) en realidad proviene del anglosajón  Eastre, la diosa de la primavera. Al expandirse el Cristianismo, a fin de evitar conflictos con las tradiciones locales, la iglesia primitiva incorporo varios feriados paganos dentro de la cultura de la iglesia.  Obviamente, los huevos de colores, los conejos y pollitos no eran símbolos de la resurrección sino de hecho parte de los ritos paganos de fertilidad celebrados durante la primavera.

 A pesar que la mayoría de los cristianos, incluido yo mismo, todavía nos referimos a la estación de la resurrección de Cristo como “Easter”, en mi corazón yo miro más allá de las raíces culturales de algunos de estos asuntos y  gentilmente guio  la atención de todos hacia el gran milagro que hemos venido a celebrar: la resurrección de Cristo.