Con la mirada de tus ojos

Por Francis Frangipane

“¿Quién es ésta que se muestra como el alba, Hermosa como la luna, Esclarecida como el sol, Imponente como ejércitos en orden?” (Cantares 6:10).


Fuimos creados para algo más que tener una religión. De hecho, en lo que respecta a la satisfacción de nuestros anhelos más profundos, llegara un tiempo  cuando nos demos cuenta de que la religión no es suficiente. No satisface ni a Cristo ni a nosotros. La Palabra de Dios revela que Cristo quiere realmente, en lo personal, conocernos. (Mat. 7: 22-23).

Usted dice, pero ¡Él ya nos conoce! En su Omnisciencia, El conoce todas las cosas. Si, pero en Su amor, El busca conocernos como seres que viven en inquebrantable unión con Él. El tiene el derecho de poseer nuestras almas, nuestros secretos, y nuestros sueños. El quiere la persona que soy cuando nadie más me mira. No obstante, El no se fuerza a sí mismo. Esa no es la forma de obrar del amor.

El modo guerra

 Por Francis Frangipane

Tenía diecisiete años, en mi último año de secundaria, y estaba sentado un poco despatarrado en mi escritorio, cuando un estudiante enojado, de casi el doble de mi tamaño, entró en el salón.  Hecho una furia, se apresuró hacia donde yo estaba sentado, me agarró del cuello y comenzó a reacomodar mis características faciales con su puño.

Alguien había escrito un comentario poco apropiado en el interior de su carpeta, y lo había firmado con mi nombre. Obviamente, algo más estaba ocurriendo dentro de la vida del gran muchacho que nadie había advertido.  Cualquiera fueran las otras frustraciones que se le habían acumulado en su corazón, su propósito inmediato era evacuar su furia con el ultimo ofensor, quien él consideraba ser yo.

La vara de Dios

Por Francis Frangipane

Este es un mensaje importante sobre el personal del ministerio y lo que Dios puede hacer con un grupo de seguidores de Cristo.

Imagine un personal o “staff” de Iglesia donde la visión primaria de cada uno sea alcanzar la semejanza a Cristo. Imagínese trabajar con este grupo de personas: no solamente cumple cada uno sus responsabilidades sino que buscan con ahínco la humildad de Cristo. Cuando ven algo mal o defectuoso, no se tornan en acusadores. Antes bien, ellos se posicionan frente a la necesidad con el corazón redentor de Cristo, primero orando por la situación y, cuando es necesario, humildemente trayendo corrección motivada en el amor.

Pureza de corazón: visión abierta

Por Francis Frangipane

La percepción espiritual tiene su fundamento en la pureza de corazón. Lo que vemos en la vida, y la manera en que lo vemos, depende de lo que hay en el campo de nuestra manera de pensar interior. Para tener una visión abierta y clara en relación con el reino de Dios, es absolutamente esencial tener un corazón puro.

Ante al trono de Dios
En el libro de Apocalipsis hay una maravilla: “Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás” (Apocalipsis 4:   6-8). Nuestro propósito aquí no es enfrascarnos en especulaciones sobre estos cuatro seres. Nuestra meta es adquirir esa pureza de corazón que resulta de vivir consciente de la presencia de Dios. Procuramos tener la visión amplia y abierta que se manifiesta ante su trono.

"Venid y ved"

Por Francis Frangipane

Juan y Andrés comenzaron su compromiso espiritual con la voluntad de Dios como discípulos de Juan el Bautista. De hecho, ellos habían realmente estado de pie junto al profeta cuando Jesús pasó. Cuando el Bautista vio a Jesús, clamó, “¡He aquí el Cordero de Dios!”  (Juan 1:35-37).

Esta ha sido una profunda narración.  Es el testimonio manuscrito de Juan sobre como el llego al Hijo de Dios. Aun así, Juan tenía verdades más profundas que revelar más allá de este histórico relato. El va asimismo a revelar que es lo que por encima de todo debemos cada uno de nosotros buscar cuando venimos a Cristo.

Tomemos el relato. Ambos discípulos, habiendo escuchado y creído en la proclamación mesiánica de Juan acerca de Jesús, están ahora caminando, quizá apresuradamente, para alcanzar a Jesús. Su conversación se puede escuchar.

¿En qué se está convirtiendo?

Por Francis Frangipane

Es para mí revelador  que cuando Lucas enumera los doce apóstoles, al llegar a Judas Iscariote, lo identificó como el apóstol "que se convirtió en un traidor" (Lucas 6:16).

Permítanme comenzar con una pregunta, una pregunta sincera que puede ser la pregunta más importante que usted pueda preguntarse: ¿En qué se está convirtiendo? Judas Iscariote fue un apóstol “quien luego se convertiría en un traidor”. Este era un hombre que había sido usado por el Señor poderosamente para "sanar a los enfermos, resucitar a los muertos, limpiar a los  leprosos [y] echar fuera demonios" (Mateo 10: 8.). Judas conoció la emoción, la alegría y el poder de caminar personalmente con Jesús. Vio milagros, señales y maravillas

A la hora señalada

Por Francis Frangipane

A pesar de la creciente conmoción en nuestro mundo, un ultimo, gran derramamiento de misericordia durante los tiempos finales permanece (ver Mateo 24:14; Hechos 2:17). Esta estación sobrenatural de gracia no es algo por lo cual debemos implorar a Dios. No, su venida ha sido predeterminada. Es un “tiempo señalado” del Señor.

Un tiempo “señalado” o “arreglado” es un abierto despliegue de la soberanía y el poder de Dios, sea llamando a una persona o llamando a una nación. Es la estación en la que Dios cumple las esperanzas y sueños de Su pueblo.
Como está escrito,

 “Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, Y tu memoria de generación en generación.  Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado” (Salmo 102:12-13).

La fortaleza de la semejanza a Cristo

Por Francis Frangipane

El más alto propósito de Dios
La mayoría de los cristianos solo se comprometen en la batalla espiritual con la esperanza de aliviar sus problemas del momento, o para alcanzar existencias "normales". Sin embargo, el propósito de todos los aspectos de la espiritualidad, inclusive el de la batalla, es llevarnos a la imagen de Cristo. Nada, ni la alaban­za, ni la guerra, ni el amor, ni la liberación, se obtienen en verdad, si fallamos en ese objetivo singular de nuestra fe: la semejanza con Cristo.

Recordemos que Dios libero a los antiguos hebreos y los sacó de Egipto para poder llevarlos a la tierra prometida. De manera similar, El nos libero y nos salvo del pecado, no para permitirnos vivir para nosotros mismos, sino para que pudiéramos llegar a la seme­janza con Jesus. Lo que llamamos “salvación” es la primera fase del ser conformados a Cristo. Si fracasamos en ver esto, fácilmente nos  encontraremos metidos en los mismos pecados que nos oprimieron en primer lugar.

Poseyendo la mente de Cristo

Por Francis Frangipane

Ver como Jesús ve
El espiritual juzga todas las cosas; pero ell no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1 Cor. 2:14-16).

Esta revelación es impresionante: nosotros tenemos la mente de Cristo. Dios quiere que tengamos el discernimiento mismo de Cristo.  

 O considere nuevamente lo que Pablo le escribió a los Gálatas. El dijo, “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros" (Gal 4:19).

Los críticos llamaran herejía a la revelación de Cristo en nosotros, como si todo lo que íbamos a tener era el nombre, pero no la naturaleza de Jesucristo.

El hará camino

Por Francis Frangipane

“Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.”(Fil. 4:6-7).

El  Señor no quiere que nosotros poseamos simplemente una paz generalizada, basada en no tener un problema en particular; ni es Su plan darnos una leve paz espiritual y mundana. Si seguimos la secuencia de obediencia que El presenta, Su intención es abrigarnos en Su propia paz: la imperturbable paz de Dios.

La paz de Dios es la profunda calma que envuelve el proceso de pensamiento del Omnipotente. El nunca está ansioso, siempre a cargo, nunca sin una solución. El ve el final desde el principio y ve las necesidades del hombre desde un lugar de recursos y capacidades ilimitadas. El percibe las necesidades de Sus hijos con ambas, compasión y confianza, porque todas las cosas son posibles para El.

Protección legal

Por Francis Frangipane

Hace aproximadamente dos mil años se emitió un decreto desde el trono de juicio de Dios. Este decreto otorgaba protección ¨legal¨ a la iglesia contra el diablo. De hecho, cuando Jesús murió por nuestros pecados el “gobernante de éste mundo” fue juzgado. Nuestras deudas fueron clavadas en la cruz de Cristo y canceladas; principados y potestades fueron desarmados (ver Juan 16:11, Col 2:13-15) Por Jesús, nosotros tenemos no solamente el derecho legal de ser protegidos del enemigo, sino a triunfar sobre él.

El sacrificio de Cristo fue tan completo y la decisión judicial de Dios sobre Satanás fue tan decisiva, que la protección divina, suficiente para cubrir aún a toda la iglesia de la ciudad, ha sido otorgada.

Un Dios celoso

Por Francis Frangipane

¿Alguna vez ha sentido una resistencia espiritual, como sino un poder más grande que usted estuviera oponiéndose deliberadamente a su éxito? Con frecuencia asumimos que es el diablo quien está luchando contra nosotros. Permítame sugerir que, en algunas ocasiones, lo que esta interponiéndose en su camino puede para nada ser un enemigo; en realidad puede ser el Dios celoso.

¿Es el Todopoderoso celoso para con nosotros? Si. El señor con frecuencia en la Biblia se describe a sí mismo como “un Dios celoso” (Éxodo 20:5, 34:14; Deuteronomio 4:24, 5:9, etc.). Podemos esperar que El sea celoso dado que realmente hemos sido creados para Su deleite. Mientras que Su amor nutritivo y protector nos acepta tal como somos, llega un tiempo cuando El comienza a confrontar los dioses falsos, los ídolos, que rigen en nuestros corazones. Ciertamente, cualquier cosa en nosotros que le niegue completo acceso a nuestras almas, que se interponga entre nuestros corazones y el de El, se convierte en Su enemigo.