De pie tras nuestra pared

Por Francis Frangipane

La sensación de distancia que a menudo sentimos entre Cristo y nosotros es un engaño. Al entrar en los días de su presencia, el Señor eliminara esa falsedad. Su promesa es “en aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mi, y yo en ustedes” (Juan 14:20).

Las Escrituras nos dicen que Cristo es la vid, y que nosotros somos sus ramas; El es la cabeza, Nosotros Su cuerpo; El es el Señor y nosotros somos Su templo. Desde el principio hasta el fin, la Biblia declara al Señor quien vive no solamente en los cielos, sino que existe de manera perpetua en redentora unión con Su pueblo. El foco siempre presente de Su actividad es guiarnos a la unidad con el mismo.

Enojo, enojo, enojo

Por Francis Frangipane

Es difícil recordar un tiempo en el cual las personas estuvieran más enojadas. Una persona civilizada debe ser, antes que nada, civilizada. Más aun, hoy en día no hay conversación, ni respeto por la opinión de otro, ni un razonar en conjunto por el bien común. Estoy preocupado, especialmente por la iglesia.

Alguien puede argumentar, “Nuestra sociedad está decayendo. Debemos estar enojados.” Sí, pero podemos estar enojados y aun así no pecar (ver Efe 4:26). Por supuesto, yo siento rabia de que los fundamentos de nuestra cultura están siendo desmantelados por hombres sin principios. Nuestras almas deben estar molestas por la oscura nube de infección demoniaca en nuestra cultura, especialmente cuando se hace tropezar a los niños o cuando los débiles son explotados. Si no tomamos posición, el avance de la maldad en última instancia significara que más personas morirán sin Cristo. Si estamos enojados, no necesariamente significa que hemos pecado. Puede simplemente significar que nos preocupamos.

Incluso Sodoma

Por Francis Frangipane

"Entonces comenzó a denunciar a las ciudades en las cuales habían sido hechas muchas de Sus maravillas, porque no se habían arrepentido" (Mateo 11:20.).

Jesús tiene una palabra que decir, no sólo a nosotros como individuos, sino también a ciudades enteras. El reprendió fuertemente a las ciudades de Corazín, Betsaida y Capernaum (Mateo 11:21, 23). Con lágrimas en  lloró sobre Jerusalén (Lucas 13:34). Si El esperaba en el primer siglo que ciudades se arrepintiesen, Él espera que las ciudades se arrepientan también hoy.

Sin embargo, fue en este mismo contexto de reprensión a ciudades que Jesus hizo una afirmación que, para mí, revela la magnitud del poder redentor de Dios.  Escuche Su reprensión, pero también su promesa oculta

Cuando Hombres Comunes siguen a Cristo

Por Francis Frangipane

Muchos cristianos han rendido la visión de volverse como Jesus, saben que son pecadores salvos por gracia, pero no se ven a sí mismos viviendo una vida transformada. Han aceptado la mentira de que Él Espíritu Santo no puede formarlos como Lo hizo con los cristianos del primer siglo.  Antes de que dudemos si somos o no del calibre de los primeros discípulos, he aquí una compilación de más de 200 Escrituras del Nuevo Testamento concernientes a aquellos a quienes Jesús llamó primero.

LOS DISCÍPULOS...
vinieron a Cristo, creyeron en Él, Lo siguieron.

Ellos...
cenaron con Él, sintieron hambre con frecuencia, y con frecuencia no tuvieron tiempo de comer, alimentaron a las multitudes dos veces.