Reparadores de portillos, Parte 1

Por Francis Frangipane

“Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar” (Isaías 58:12).

La reunión de los santos
Casi todos los cristianos verdaderos comparten una doctrina llamada el “rapto de la Iglesia” (1 Tesalonicenses 4:16-17). A pesar que el momento de este evento está rodeado de debate, las escrituras nos aseguran que a la final trompeta seremos arrebatados para  encontrar al Señor en las nubes (versículo 17). Por tanto, mientras los críticos dirán que Francis no cree en el arrebatamiento, la verdad es que si creo. No obstante, es completamente claro que, de acuerdo a muchas escrituras, también habrá una época de inusual gracia previo al arrebatamiento en el cual la iglesia viviente de Jesucristo, se “prepara como una esposa” (Apocalipsis 19:7).

 En este período sin paralelo de preparación, quienes estén vivos en Cristo alcanzarán un nivel de santidad y pureza que será el desbordamiento de la presencia de Jesús mismo manifestado a través de la iglesia  (1 Tesalonicenses 3:11-13; Efesios 5:2627; Filipenses 1:9-10). El resultado de este nuevo nivel de santidad será un nivel nuevo de unidad. Desaparecerán la murmuración y el hallar faltas. En su lugar habrá intercesión y amor. La sanidad regresará a la iglesia evangélica. Esto también significa que las ambiciones, contiendas y divisiones que hoy vemos entre las diversas comunidades, se identificarán como pecados, de los cuales habrá que arrepentirse antes de la segunda venida de Jesús.

El arrepentimiento precede al avivamiento

Por Francis Frangipane
 
Un verdadero avivamiento no ocurre de forma simple. Hay condiciones que deben residir en el corazón humano antes de que el Señor visite a su pueblo.

Debemos querer liberación, no solo alivio.
Con demasiada frecuencia, los ministerios de hoy buscan liberar a las personas que no están dispuestas a arrepentirse de sus pecados, que no han clamado en su corazón a Dios por ayuda. El efecto es que aquellos por los que se ora pueden recibir un alivio limitado, pero pronto vuelven a caer en el pecado y la opresión. La clave para una liberación exitosa es discernir si una persona está lista y dispuesta a ser liberada antes de que ministremos la liberación. ¿Están arrepentidos? ¿Han desechado sus ídolos? ¿Está su corazón realmente volviéndose hacia Dios?

El modelo de Dios para nosotros como individuos es también su modelo para la iglesia y la ciudad. Así como el Señor no nos libró hasta que clamamos por ayuda, la guerra por nuestras iglesias y ciudades no se ganará hasta que un número significativo de nosotros clamemos a Dios en oración. El propósito de Cristo al llevar a la iglesia de la ciudad a la oración es proporcionar las actitudes adecuadas del corazón a las que el Todopoderoso pueda responder.

El arrepentimiento y el camino que Dios llama santo

Por Francis Frangipane

Muchos están llamando nuestra nación a la oración. Me gustaría añadir a ese mensaje un llamado al arrepentimiento. Ciertamente, 2 Crónicas 7:14 no solamente nos llama a orar sino a humillarnos y a volvernos agresivamente contra la maldad. Entonces, en ese espíritu, buscamos el rostro de Dios. Hay demasiada liviandad entre nosotros. Necesitamos un irrumpimiento hacia el quebrantamiento. Hay un mover de Dios que viene, pero su profundidad alcanzara solamente el nivel al que nuestro arrepentimiento nos prepare.

El propósito de este mensaje es llevarnos más allá de decir simplemente que lo sentimos mucho, cuando hemos pecado. Dios quiere conducirnos a una actitud de arrepentimiento, qué hace que volvamos a él persistentemente hasta que se manifieste que el en nuestras vidas el fruto de justicia.

Un corazón desprotegido

Por Francis Frangipane

La idea de que un líder a quien hemos conocido y amado pueda ser de pronto expuesto en un devastador escándalo, parece incomprensible. Ciertamente estos quienes han enseñado a otros podrían enseñarse a sí mismos.  ¿No hay en todos los cristianos conocimiento bíblico que nos hubiese protegido de fracasos morales? 

¿Qué es entonces lo que puede deslizarse en la vida de pensamiento de una persona, entrar a su corazón, y luego crecer con tanta fuerza que un líder está dispuesto a arriesgar todo lo que ha amado y alcanzado en la vida por una simple realización de la carne?  ¿Es solamente pecado? ¿O es algo más profundo—una escasez de discernimiento espiritual—que deja el corazón del líder vulnerable a la manipulación demoniaca?

El Deleitarse en Permanecer Oculto

Por Francis Frangipane

El deseo de ser reconocido y apreciado por otros es básicamente naturaleza humana. Después de sanar a diez leprosos, Jesús mismo pareció perturbado cuando, solamente uno regresó a darle las gracias (vea Lucas 17). Sin embargo mientras el deseo de ser ocasionalmente apreciado no es pecado, puede convertirse en pecado cuando nuestro objetivo cambia de buscar la gloria de Dios a buscar el elogio del hombre. Debemos determinar que nuestro servicio a la humanidad este guiado por una más elevada y enfocada obediencia a Dios.

Jesús vivió solamente para la gloria de Dios. Nosotros, sin embargo, con demasiada frecuencia buscamos la alabanza del hombre. A pesar del hecho de que Jesús repetidamente afirmó que el Padre, quien ve en secreto, nos recompensará. (Vea Mateo 6), permanecemos ofendidos si no recibimos crédito por nuestras buenas obras. Esta búsqueda de reconocimiento puede convertirse en una fuente de motivos falsos y fracasadas expectativas; puede dar lugar a celos, orgullo y ambiciones egoístas si no tenemos cuidado.

El néctar de su amor. Parte 2

Por Francis Frangipane

El regreso de Cristo no es simplemente una historia de guerra, es una historia de amor. Leemos sobre el amor de Cristo y aceptamos la veracidad doctrinal de Su promesa, pero ¡cuán diferentes seríamos tanto en fe como en acción si realmente viviéramos en la plenitud de Su amor!

En el capítulo 3 de su carta a los Efesios, Pablo oró para que la iglesia fuera fortalecida con poder por su Espíritu [el Espíritu de Dios] en [nuestro] hombre interior. Este empoderamiento interior no es solo para que podamos resistir, sino para que  para que Cristo habite en sus [nuestros] corazones por medio de la fe de modo que, [nosotros] siendo arraigados y fundamentados en amor, [seamos] plenamente capaces de comprender, junto con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento para que así [seamos] llenos de toda la plenitud de Dios (Efesios 3: 17-19).

El néctar de su amor. Parte 1

Por Francis Frangipane

Una historia profética de amor
Si el amor de Dios por nosotros es verdadero, llevándonos a lo más profundo de Su corazón, entonces ¿cómo responderemos? Pienso en el amor de María Magdalena por Jesús. Sí, aquí en el amor que Jesús tiene por María y en su respuesta vemos destellos del amor de Cristo por la iglesia. María está en la tumba vacía de Jesús. Los apóstoles llegaron, miraron dentro del sepulcro y se fueron desconcertados. Pero María se quedó llorando.

Es de notar que Jesús no fue inmediatamente a los apóstoles; primero se presentó a una mujer. Esto nos dice que Jesús responde al amor más que a la jerarquía. Él viene primero a aquellos que más lo aman. Los apóstoles se fueron asombrados, pero había algo en el corazón desconsoladamente quebrantado de María que atrajo al mismo Jesús.

"Dile a Francis que lo extraño"

Por Francis Frangipane

Si Satanás no puede distraerlo con la mundanalidad, procurara abrumarlo con cansancio. Ciertamente, que fácil nos es auto-agotarnos; incluso las buenas obras hechas para el Señor sin tomar tiempo para recargar nuestra energía en Dios pueden agotar nuestra vida y energía.

Daniel habla de un tiempo al final de esta era cuando el enemigo “afligirá a los santos del Altísimo” (Dan. 7:25). La intención de Dios nunca fue que hiciéramos Su voluntad sin Su presencia. El poder para alcanzar el propósito de Dios proviene de la oración y de la intimidad con Cristo. Es aquí, en estrecha relación con Dios, donde encontramos un abastecimiento continuo de virtud espiritual.

La fortaleza del piadoso: la humildad

Por Francis Frangipane

Satanás teme a la virtud. Le aterroriza la humildad y la aborrece. Ve a una persona humilde y siente escalofríos por la espalda. Se le paran los pelos cuando los cristianos se arrodillan, porque la humildad es rendir el alma a Dios. El diablo  tiembla ante el manso, pues en las mismas áreas donde una vez tuvo acceso ahora se levanta el Señor y Satanás le tiene terror a  Jesucristo.

¿Realmente contra quién luchamos?
Antes de lanzarnos en la lucha espiritual debemos reconocer que la fuente inmediata de muchos de nuestros problemas y opresiones no es demoníaca, sino carnal en su naturaleza. Un aspecto de nuestra vida, nuestra naturaleza carnal, siempre será blanco del diablo. Estas áreas carnales suministran a Satanás una avenida de acceso lista para minar y luego  neutralizar nuestro caminar con Dios.

Dos cosas, tan solo dos cosas

 Por Francis Frangipane

Existen tantas cosas que ocupan nuestras mentes, tantos libros, tantos ejemplos, y tantas buenas enseñanzas que merecen nuestra atención, que dicen: “Aquí hay una verdad.” Pero mientras he servido al Señor en estos años pasados el me ha guiado a buscar dos cosas, tan solo dos cosas: Conocer el Corazón de Dios en Cristo, y conocer mi propio Corazón a la luz de Cristo.

Conociendo el corazón de Dios
He estado procurando conocer a Dios, escudriñando para conocerlo y conocer la profundidad de su amor hacia su pueblo. Yo quiero conocer el Corazón de Cristo y la compasión que lo motiva. Las Escrituras lo dicen claramente: Jesús amaba a la gente. El evangelio de Marcos nos cuenta que después de que enseno y sano a multitud de enfermos, la gente tuvo hambre. Cristo en su compasión la vio como “ovejas que no tenían pastor” (Mateo 6:34). Para el no fue suficiente ensenarles y sanarlos. Se hizo personalmente cargo de las necesidades de cada uno. Tanto el bienestar físico, como su alimento eran importantes para Él.

El don de las heridas

Por Francis Frangipane

El mundo y todo lo que contiene fue creado con un solo propósito: ser una vitrina para exponer la grandeza del Hijo de Dios. En Jesús, la naturaleza de Dios se revela en perfección y magnificencia. Él es la “imagen misma” de Dios (Hebreos 1:3). No obstante, mirarle a Cristo es también ver el modelo de Dios para el hombre. Al buscar ser como Él, descubrimos que nuestra necesidad fue creada para ser suplida por el Todo Suficiente Dios. También vemos que, cuando empieza a triunfar la naturaleza redentora de Cristo en nuestras vidas, la misericordia empieza a triunfar en el mundo que nos rodea.

¿Cómo sabremos que el avivamiento ha llegado? Mira, este es el despertar que buscamos: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, todos conformados a Jesús. ¿Cuándo comenzará el avivamiento? Comienza en el momento en que decimos “sí” a ser como Él; se transmite a otros a medida que Cristo es revelado a través de nosotros.

Cuando el fruto está maduro

Por Francis Frangipane
Del curso A Semejanza de Cristo

Por cierto, el periodo anterior al regreso de Cristo será difícil y peligroso. Las Escrituras nos advierten que la voz de Dios hará temblar todas las cosas, cosas en los cielos y cosas en la tierra. Todo lo que pueda ser conmovido, lo será y removido (Heb 12:27).

Aun así, en el calendario de Dios hay más que simplemente juicios en aumento y el rapto.  Habrá asimismo un avance y un significativo aunque parcial re establecimiento del reino de Dios (Dan 2:44; Mat 24:14; Mat 13). Un pueblo espiritualmente maduro servirá como vanguardia de Su reino.  Antes de que el Señor sea glorificado en la tierra, El será glorificado en la iglesia (ver Isaías 60:1-3; Efesios 5:27).  Ciertamente, el alcanzar una madurez semejante a Cristo en aquellos que van en pos del Señor no será algo secundario en el panorama general de los eventos de tiempo final; será la atracción principal.

 Escuche con atención lo que Jesús enseñó. Dijo:

Si no desmayamos

Por Francis Frangipane

El profeta Daniel advierte sobre un tiempo en el cual Satanás “quebrantara a los santos del Altísimo” (Dan. 7:25). Como ocurrirá esto en las últimas horas de esta era, está por verse, pero esta batalla ya está ocurriendo hoy en día. El efecto final de lo que parecen ser retrasos sin fin es que los creyentes son agotados.

¿Conoce a alguien que está agotado de su batalla? ¿Usted mismo está agotado?  Yo conozco a muchos que parecen atrapados en situaciones que deberían haberse solucionado meses e incluso años atrás, pero la batalla contra ellos continúa. Situaciones y personas, con frecuencia impulsadas por resistencia demoníaca, se paran oponiéndose al progreso del pueblo de Dios. Como resultado de la constante oposición demoniaca, muchos cristianos gradualmente aceptan una silenciosa, mas pesada, opresión sobre sus almas.

El lucero de la mañana

Por Francis Frangipane

El día del Señor, como la alborada de cualquier otro día del calendario, no irrumpirá abruptamente. No ocurre que esté oscuro a las seis menos un minuto y luego, repentinamente, brille la mañana al siguiente instante. El cielo nocturno gradualmente da paso a los nacientes rayos del sol. Aún antes de que el gran astro aparezca, el lucero de la mañana fielmente pregona la llegada del alba y anuncia al mundo todavía en tinieblas que la luz está por llegar.

Las Escrituras utilizan el cuadro del lucero de la mañana para representar referirse a la imagen de la Iglesia al final de la era. Ciertamente, esta imagen bien muestra la realidad que nos espera

¡Levántate y resplandece!

Por Francis Frangipane

"Con este fin los llamó Dios por medio de nuestro evangelio para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo." 2 Cor 2:14

La Palabra de Dios dice claramente o más bien ordena a todos aquellos al final de los tiempos que sean ¡valientes frente a la oscuridad! Hablando por medio del profeta Isaías, el Espíritu del Señor ordena a su pueblo lo siguiente:

“¡Levántate! ¡Resplandece! Porque ha llegado tu luz, y la gloria del SEÑOR ha resplandecido sobre ti. Porque he aquí que las tinieblas cubrirán la tierra; y la oscuridad, los pueblos. Pero sobre ti resplandecerá el SEÑOR, y sobre ti será vista su gloria. Entonces las naciones andarán en tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer." ---Isaías 60:1-3

El verdadero Jesus

Por Francis Frangipane

Jesús no es solamente nuestros Salvador, también es el “autor y consumador de nuestra fe” (Hebreos 12:2).   Tome con ambas manos el pensamiento de que El es el “perfeccionador de nuestra fe”.  La fe que Cristo inicio en usted, El está obrando para perfeccionarla.

El hecho de que Jesús sea el perfeccionador de nuestra fe es importante, porque aun si nos movemos en oración y en autoridad espiritual, aun si continuamos perseverando, aun si nos movemos con motivaciones purificadas en el amor, es el poder de la fe lo que apuntala todo.

La idea de que Cristo desea perfeccionar nuestra fe es bastante atractiva al oído, pero en la obra practica de nuestras vidas, resistimos la idea.  ¿Por qué? Porque sabemos que para que la fe sea perfeccionada, debe ser probada.

El perdón y el futuro de su ciudad

Por Francis Frangipane

Cuando miro a las condiciones de nuestro mundo - las profundas divisiones raciales y políticas,  problemas de inmigración, amenazas terroristas, deuda nacional, guerras y anarquía en nuestras ciudades - un profundo presentimiento invade mi alma. Como cristianos, todos creemos que el llamado de 2 Crónicas 7:14 ofrece esperanza, pero que ¿si no hay respuesta al llamado a humillarnos y orar? ¿Hay algo que podamos hacer para restaurar  la esperanza y la estabilidad ?

Hay una situación mencionada en la Biblia que ofrece una solución. Nabucodonosor, rey de Babilonia, " y todo su ejército, con todos los reinos de la tierra que estaban bajo su dominio y todos los pueblos, estaban luchando contra Jerusalén " (Jer. 34: 1). Debido al pecado de Israel, el Señor aparentemente se había retirado. Por cerca de cuarenta años, Jeremías suplicó al pueblo de Dios que se arrepintiese, pero ellos no quisieron. Israel era casi apóstata, y las repetidas advertencias de Jeremías estaban a punto de ocurrir.

Indulto para un pueblo impenitente

Por Francis Frangipane

Moisés envió doce espías a Canaán a traer un informe sobre la tierra. Al regresar, diez dijeron que, a pesar de que la tierra era buena, Israel seguramente sería derrotado por sus habitantes. Aunque Josué y Caleb argumentaron que ciertamente Israel podía expulsar a sus enemigos, el pueblo gimió, se quejó, y se rebeló, aún buscando apedrear a Josué y Caleb y volver con nuevos líderes a Egipto. La ira del Señor se encendió contra ellos y amenazó con traer juicio (Núm. 13-14).

La cosecha silenciosa

Por Francis Frangipane

En un sueño me encontré dentro de la mente de un hombre que estaba muriendo. El hombre había estado en coma durante un tiempo; su familia había estado orando, pero no sabían si el había o no aceptado a Cristo. Todo lo que ellos con seguridad sabían era que a lo largo de su vida, el había resistido los esfuerzos de ellos por guiarlo a Cristo.

En el sueño, me volví tan consciente del estado mental de este hombre que sus pensamientos, sentimientos y luchas casi parecían míos. A pesar que sus ojos estaban casi cerrados y su visión nublada, el podía ver a sus seres queridos a su lado. Vi como intentaba alcanzar a su familia, pero exteriormente su brazo nunca se movió. Al percibir sus pensamientos, lo escuche pronunciar sus nombres, pero ningún sonido salió de sus labios. Un ser querido sosteniendo su mano le dijo, “Si me podes escuchar, pellízcame.” El escucho y presiono sus dedos sobre la mano, pero no fue visto movimiento alguno; su mano permaneció claramente sin vida. El estaba consciente, podía escuchar sus oraciones, sentía el calor de sus besos en su rostro, pero era totalmente incapaz de responder.

Ámame donde estas

Por Francis Frangipane

He descubierto que, al buscar a Dios, nuestros periodos más difíciles pueden transformarse en maravillosos irrumpimientos hacia el amor de Dios. Para mí, una de esas estaciones ocurrió durante los años 1979 a 1981. La asociación de Iglesias con la cual yo estaba alineado había caído bajo engaño espiritual. No solamente sus doctrinas medulares estaban más y más sembradas con influencias de la Nueva Era, sino que la inmoralidad había entrado sigilosamente, y líderes claves comenzaron a dejar a sus esposas por otras mujeres. No pude mas quedarme callado. Como resultado, en 1979 deje mi congregación en Detroit, Michigan, donde había pastoreado y viaje a las oficinas regionales de la organización en Iowa. Yo vine a suplicar por arrepentimiento, sin embargo, luego de reunirme con los líderes principales, se me pidió que abandonara al grupo.

Quien no se ofende

Por Francis Frangipane

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. (Ezequiel 36:26)

Dios tiene un nuevo corazón para nosotros que no se puede ofender, un corazón “inatendible.” Amados, poseer un corazón que no se ofende no es una opción o un lujo; no es una cosa pequeña. Un corazón ofendido está en peligro de tornarse en un “corazón de piedra.”

Considerad: Jesús nos advierte que, a medida que nos acerquemos al final de los tiempos, la mayoría de las personas se ofenderán de tal manera que se apartarán de la fe. Escuchad con atención su advertencia:

Cuidado con la fortaleza del amor frío

Por Francis Frangipane

¿Esta  tu amor aumentando y volviéndose más tierno, más atrevido y más visible? ¿O se ha vuelto más discriminador, más calculador, menos vulnerable y menos disponible? Este es un asunto muy importante, pues nuestro cristianismo solamente es tan verdadero como lo sea nuestro amor. Una notable disminución en nuestra capacidad de amar evidencia que estamos desarrollando una fortaleza de amor frio en nosotros.

Jesús nos advirtió acerca de nuestro tiempo. Él dijo: “Muchos tropezaran entonces, y se entregaran unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantaran, y engañaran a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriara" (Mateo 24: 10-12). Por lo tanto, pidámosle honestamente al Señor que nos examine: ¿Es nuestro amor frio o caliente? La falta de consideración de otra persona puede habernos herido profundamente, pero en vez de perdonar la herida o acercarnos a ellos y discutirlo de acuerdo a Mateo 18, vamos a otros con nuestra queja. Entonces la herida comienza a germinar una raíz de amargura, y muchos están siendo engañados (Heb 12:15). Lo que está creciendo en nosotros no es amor sino amargura, la cual es una venganza sin realización.

Pídeme

Por Francis Frangipane

La Gran Rebelión
Como si Jesús estuviera leyendo un resumen de noticias de años recientes, Sus profecías de hace dos mil años describen claramente nuestros tiempos .Por lo tanto, estamos en la obligación de discernir de una manera certera el significado de los tiempos en los cuales vivimos. De hecho, de todas las profecías cumplidas en nuestros tiempos, una profecía en particular tiene implicaciones inmediatas, la “apostasía”.

Pablo nos advirtió” Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición.   (2 Tesalonicenses 2:3)

 La apostasía se describe tradicionalmente como un tiempo en el cual muchos se desviarán silenciosamente de su verdadera fe en Cristo. Dependiendo de su punto de vista específico, en algún momento antes o después de la apostasía se producirá el rapto. Sin embargo, el concepto de apostasía simplemente como desviarse es incompleto. La palabra original en griego para apostasía cuando se utiliza en la literatura griega significa “una rebelión política “. De esto, podemos entender que la apostasía al final de los tiempos no es solamente un tiempo de un compromiso moral profundo; es un tiempo de desafío, agresión como de guerra, una insurrección política contra las leyes de Dios.

Un hombre

Por Francis Frangipane

La respuesta de Dios a la intercesión redentora
Cuando Abraham fue confrontado con la posibilidad de la destrucción de Sodoma, él no se subió inmediatamente al  vagón en el tren de la " Destrucción de Sodoma",  en cambio,  fue delante del Señor y oró por misericordia sobre la ciudad. La oración de Abraham es un asombroso estudio del efecto que tiene en el corazón de Dios un intercesor motivado por misericordia. De hecho, mi objetivo aquí es contemplar y  mantener la mirada dentro del corazón de Dios de acuerdo a como es revelado en el dialogo entre el Señor y Abraham.

Cuando miramos la oración de Abraham, descubrimos el increíble poder que se nos ha concedido en la intercesión.  ¿Y qué es esto? Dios está buscando una razón de misericordia que justifique retrasar o cancelar la ira. No debemos tener en poco este principio, porque en el hay gran esperanza para nuestra tierra también. La razón de misericordia para la dilación se encuentra en la compasiva oración de un intercesor.

"Esta vez alabaré al Señor"

Por Francis Frangipane

No podemos pasar a través de la vida sin ser dañados. El dolor y la desilusión en este mundo son inevitables. Pero la manera como manejamos estos reveses forman nuestro carácter y nos preparan para la eternidad. Nuestras actitudes son el factor crucial que determina el nivel de inmunidad frente a las luchas. Más allá de las dificultades que hayamos enfrentado, y a pesar de los errores que hemos cometido, el fin de nuestras vidas puede tanto ser lleno de alabanza y acción de gracias – o lleno de miseria y queja. En el análisis final, lo que hayamos experimentado en la vida, será tan rico como los deseos que hayamos alcanzado o tan doloroso como las cosas que lamentamos.

La Biblia nos dice, “La esperanza que se demora es tormento del Corazón;” (Prov. 13:12). Esas profundas desilusiones en la vida tienen una manera de nunca dejarnos; penetran en nuestros corazones como fuego y entonces se endurecen en nuestra naturaleza como lava. Los reveses pueden dejarnos cautelosos acerca de nuevas empresas y suspicaces hacia nuevos amigos.

Un lugar para Él descansar - Parte 1

Por Francis Frangipane

En el reino, no hay grandes hombre de Dios, simplemente hombres humildes a quienes Dios ha escogido para usar grandemente. ¿Cómo sabemos cuando somos humildes? Cuando Dios habla, temblamos. Dios está buscando un hombre que tiemble a Su Palabra. Este hombre encontrará el espíritu de Dios reposando sobre él; se convertirá en el lugar de habitación del Altísimo.

Entrando en el Sabbat de reposo de Dios

“El cielo es mi trono y la tierra estrado de mis pies. ¿Donde está la casa que me habréis de edificar y donde el lugar de mi reposo?”  —Isaías 66:1

El progresivo incremento de Su presencia

Por Francis Frangipane


Sé que el mundo no arrepentido está destinado a sufrir La Gran Tribulación, pero en lo que concierne a la iglesia viva que ora, si continuamos el ascenso hacia el nivel de la semejanza con Cristo, antes del rapto habrá una estación de gloria para los verdaderos cristianos.

Para respaldar este objetivo santo, permítame referirle un encuentro que tuve con el Señor en 1973. Yo pastoreaba una iglesia pequeña en Hawái, y había estado en un mes de intensa oración y ayuno prolongado, un tiempo de acercamiento a Dios. Al final de este período, me despertó una noche la visitación del Señor. No es que hubiera visto Su figura física; observé Su gloria y fui abrumado por el intenso fuego de Su presencia. Inmediatamente me sentí como muerto, incapaz de mover siquiera un dedo. Sin embargo, espiritualmente mi estado de consciencia se agudizó en una forma que no había conocido antes. Me sentí como uno de los seres vivientes mencionados en el libro de Apocalipsis, como si poseyera «ojos, por encima y por debajo» (cap. 4:8).

Un lugar para Él descansar - Parte 2

Por Francis Frangipane

Envueltos e impregnados con Dios
La palabra Hebrea para reposo era “nuach”. Unas de las muchas definiciones eran: “descansar, permanecer, estar callado”. También indicaban “una envoltura y por lo tanto impregnación”, como cuando el espíritu de Elías “descansaba” en Eliseo, o cuando la sabiduría “descansa en el corazón de aquel que tiene entendimiento.” Dios no está buscando un lugar donde El simplemente pueda terminar Sus trabajos con los hombres. El busca una relación donde pueda “completamente envolver y así impregnar” cada dimensión de nuestras vidas; donde El pueda " habitar con nosotros, permanecer y estar tranquilo dentro de nosotros”. 

La luz radiante de la santidad

Por Francis Frangipane

Desde el momento en que Cristo entra en nosotros, somos santos, separados para Dios. Este tipo de santidad es la misma santificación que hizo que los utensilios utilizados en el servicio del templo fueran santos: santos porque fueron usados en el servicio del Señor. No tenían virtud alguna en sí mismos; el material del cual estaban hechos no sufrió ningún cambio. En ese sentido es que el cristiano, en general, es santo. Pero la santidad que buscamos es la realización de nuestra separación. Pretendemos una santidad que refleje en nuestras vidas la presencia de Dios en los cielos. Queremos tener ambas cosas: Su naturaleza y su calidad de vida.

Siendo que la verdadera santidad produce en nosotros la vida real del Espíritu Santo, debemos estar seguros de saber lo que es el espíritu. El espíritu de Dios es amor, no religión. Dios es vida, no ritualismo. El Espíritu Santo hace en nosotros mucho más que sencillamente “hablar en lenguas” o testificar. El Espíritu nos guía a la presencia de Jesús. Mediante nuestra unión y comunión con Jesucristo recibimos nuestra santidad.

El dominio de Satanás: el reino de las tinieblas

Por Francis Frangipane

Muchos cristianos discuten sobre si el Diablo está en la tierra o en el infierno. Sobre si puede vivir en los cristianos o solamente en el mundo. El hecho es que el diablo está en las tinieblas. Dondequiera que haya tinieblas espirituales, allí estará el diablo.

Preparación para la guerra espiritual
Para casi todos los creyentes el término “guerra espiritual” introduce una dimensión nueva, pero no necesariamente bien recibida, en su experiencia cristiana. El pensamiento de enfrentar en batalla a los espíritus del mal, es un concepto inquietante, sobre todo porque llegamos a Jesús como ovejas perdidas, y no como guerreros. En definitiva, algunos en verdad nunca podemos iniciar la guerra espiritual, pero todos debemos enfrentar el hecho que el demonio ha comenzado la guerra contra nosotros. Por tanto, es esencial para nuestro bienestar básico que podamos discernirlas áreas de nuestra naturaleza que están sin vigilancia y abiertas a los ataques satánicos.

Los tres campos de la lucha espiritual

Por Francis Frangipane


Introducción
Los tres campos de la lucha espiritual es un libro sobre la guerra espiritual. Sin embargo, antes de seguir adelante, tengo dos preocupaciones. La primera es nuestra necesidad de sabiduría. Hay un antiguo proverbio europeo que es digno de atención. Dice: “La edad y la perfidia siempre derrotarán a la juventud y al celo.” Antes de comprometernos en la guerra espiritual, deberíamos saber esto acerca de Satanás: es un enemigo viejo y extremadamente pérfido. Por otra parte, la fuerza de casi todos los cristianos está sobre todo en el idealismo y en un fervor que no se ha puesto a prueba. No es necesario que pase mucho tiempo, por lo general de cinco a diez años en el ministerio, y casi todo el celo se habrá desvanecido. Imperceptiblemente, el llamado ministerial se ha deteriorado pasando de un caminar con visión a un mero oficio.

Sucedió que el celo, por sí mismo, desafió la falsedad del infierno y perdió. El brillo de la visión juvenil se empañó bajo los negros nubarrones de los implacables ataques satánicos. Con el peso del desaliento y la frustración creciente, se aumentaron los términos medios y la liviandad, y con ello vino la iniquidad y la atadura espiritual.

El Ejército de Adoradores de Dios

Por Francis Frangipane

Cuando las escrituras se refieren a los “huestes celestiales”, generalmente pensamos en un “coro de ángeles”. La palabra “hueste” en la Biblia, significo “ejercito” (Josué 5: 13-14) Es una verdad importante: las huestes del cielo son ejércitos adoradores. Sin lugar a dudas, ninguno que no sea primero un adorador de Dios, puede hacer guerra espiritual.

El Asunto Central en la Tribulación: La Adoración
Uno no tiene que ir profundo dentro de la revelación de Juan en Apocalipsis para descubrir que tanto Dios como el diablo están buscando adoradores. (Ver Apocalipsis 7:11; 13:4; 14:7,11). Vez tras vez, nuevamente la línea se marca entre aquellos que “adoran a la bestia y a su imagen “y aquellos que adoran a Dios.

Cuando Volvernos Nada es Mejorar

Por Francis Frangipane

En el comienzo, la tierra estaba desordenada y vacía, pero esto no desalentó al Omnipotente. El miró las tinieblas sobre la faz del abismo y llego a la conclusión, “¡Todo lo que necesita es luz!”  De la misma manera, en el comienzo de nuestra vida espiritual, también nosotros estamos “desordenados y vacios” y Dios, con la misma confianza, aun dice, “¡Todo lo que necesitan es luz!” Recuerde: es responsabilidad del Señor crear y nuestra responsabilidad sujetarnos a Su creación.

El Señor solo necesita tres cosas para crear vida. Primero, necesita “la nada.” El Omnipotente siempre comienza Su gran y creativa obra con “nada” (¡esto es muy importante porque es aquí donde entramos nosotros!). Luego, Su Espíritu necesita moverse sobre la “nada.” Y, finalmente, El necesita Su Palabra, la cual es el “algo” que El va a poner en lugar de la nada.”

A éste miraré

Por Francis Frangipane


Trascendente y libertadora humildad
De todas las virtudes, Jesús elevó a la mansedumbre por encima de las demás. ¿Por qué? La humildad es lo que abre la  puerta a la gracia: ninguna virtud entra en nuestras vidas, a menos que la humildad le invite a que  entre. Sin humildad, no tenemos sensibilidad o no nos damos cuenta de nuestra necesidad personal; no vemos ninguna razón para cambiar o para apropiarnos de la gracia.

Más todavía, la humildad no solamente el anfitrión de las demás virtudes, es también la esencia de  vida que las  sostiene. Es la humildad que reconoce cuando el amor se está enfriando y es la humildad la que confiesa nuestra necesidad de una mayor fe. Sin humildad, nuestras virtudes se petrifican en  estatuas sin vida en el santuario de nuestro corazón. Así, la humildad sustenta el desarrollo de la verdadera nobleza espiritual. Proporciona  aumento de integridad,  vida y el crecimiento de todas las demás virtudes.