Por Francis Frangipane
A pesar de las crecientes tensiones en
todo el mundo, el Espíritu Santo dice que, para muchos, este próximo año
será un año de liberación. Si bien debemos interceder absolutamente por
nuestras naciones, también debemos negarnos a tener miedo o estar
restringidos por las presiones del mundo que nos rodea. La opresión
experimentada por esta era no es agonía, sino dolores de parto; no es
parte de lo que nos restringe, sino de lo que nos libera.
"No te
concentres en las cosas aterradoras que te rodean, las amenazas del
terrorismo o el presagio del colapso económico; ¡concéntrate firmemente
en tu transformación!" Dios está haciendo una obra rápida y profunda, y
este mundo es el escenario perfecto para manifestar la semejanza a
Cristo. La oscuridad ofrece el contraste perfecto con la gloria
creciente del Señor dentro de nosotros. "Entonces, busquen Mi
liberación", dice el Señor. "Porque este año vendrá poderosa y
repentinamente".