Por Francis Frangipane
Amor, no Ley
Por alguna
razón, muchos cristianos identifican la cima de la espiritualidad no con
Cristo, sino con los profetas del Antiguo Testamento de Israel, quienes
fueron llamados por Dios para llevar mensajes específicos de
advertencia y castigo a Su pueblo. Cristiano, escúchame: no somos
profetas del Antiguo Testamento; somos redentores del nuevo pacto.
Nuestro modelo principal no es Jeremías, sino Jesucristo, quien trajo
gracia y verdad al mundo (Juan 1:17). Nuestro estándar es el amor, no la
ley. “El amor es el cumplimiento de la ley” (Rom. 13:10). Somos el
cuerpo de Cristo. Aunque podemos aprender mucho del Antiguo Testamento y
ver reflejos de Cristo en él, no tenemos un propósito mayor que revelar
a Cristo tal como Él se reveló en el Nuevo Testamento, como el
cumplimiento de la ley.
Embajadores del Cordero
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