El dominio de Satanás: el reino de las tinieblas

Por Francis Frangipane

Muchos cristianos discuten sobre si el Diablo está en la tierra o en el infierno. Sobre si puede vivir en los cristianos o solamente en el mundo. El hecho es que el diablo está en las tinieblas. Dondequiera que haya tinieblas espirituales, allí estará el diablo.

Preparación para la guerra espiritual
Para casi todos los creyentes el término “guerra espiritual” introduce una dimensión nueva, pero no necesariamente bien recibida, en su experiencia cristiana. El pensamiento de enfrentar en batalla a los espíritus del mal, es un concepto inquietante, sobre todo porque llegamos a Jesús como ovejas perdidas, y no como guerreros. En definitiva, algunos en verdad nunca podemos iniciar la guerra espiritual, pero todos debemos enfrentar el hecho que el demonio ha comenzado la guerra contra nosotros. Por tanto, es esencial para nuestro bienestar básico que podamos discernirlas áreas de nuestra naturaleza que están sin vigilancia y abiertas a los ataques satánicos.

Embajadores del Cordero

Por Francis Frangipane

Amor, no Ley
Por alguna razón, muchos cristianos identifican la cima de la espiritualidad no con Cristo, sino con los profetas del Antiguo Testamento de Israel, quienes fueron llamados por Dios para llevar mensajes específicos de advertencia y castigo a Su pueblo. Cristiano, escúchame: no somos profetas del Antiguo Testamento; somos redentores del nuevo pacto. Nuestro modelo principal no es Jeremías, sino Jesucristo, quien trajo gracia y verdad al mundo (Juan 1:17). Nuestro estándar es el amor, no la ley. “El amor es el cumplimiento de la ley” (Rom. 13:10). Somos el cuerpo de Cristo. Aunque podemos aprender mucho del Antiguo Testamento y ver reflejos de Cristo en él, no tenemos un propósito mayor que revelar a Cristo tal como Él se reveló en el Nuevo Testamento, como el cumplimiento de la ley.