Por Francis Frangipane
Introducción
Los tres campos de la lucha espiritual es un libro sobre la guerra espiritual. Sin embargo, antes de seguir adelante, tengo dos preocupaciones. La primera es nuestra necesidad de sabiduría. Hay un antiguo proverbio europeo que es digno de atención. Dice: “La edad y la perfidia siempre derrotarán a la juventud y al celo.” Antes de comprometernos en la guerra espiritual, deberíamos saber esto acerca de Satanás: es un enemigo viejo y extremadamente pérfido. Por otra parte, la fuerza de casi todos los cristianos está sobre todo en el idealismo y en un fervor que no se ha puesto a prueba. No es necesario que pase mucho tiempo, por lo general de cinco a diez años en el ministerio, y casi todo el celo se habrá desvanecido. Imperceptiblemente, el llamado ministerial se ha deteriorado pasando de un caminar con visión a un mero oficio.
Sucedió que el celo, por sí mismo, desafió la falsedad del infierno y perdió. El brillo de la visión juvenil se empañó bajo los negros nubarrones de los implacables ataques satánicos. Con el peso del desaliento y la frustración creciente, se aumentaron los términos medios y la liviandad, y con ello vino la iniquidad y la atadura espiritual.