Por Francis Frangipane
La sensación de distancia que a menudo sentimos entre Cristo y nosotros es un engaño. Al entrar en los días de su presencia, el Señor eliminara esa falsedad. Su promesa es “en aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mi, y yo en ustedes” (Juan 14:20).
Las Escrituras nos dicen que Cristo es la vid, y que nosotros somos sus ramas; El es la cabeza, Nosotros Su cuerpo; El es el Señor y nosotros somos Su templo. Desde el principio hasta el fin, la Biblia declara al Señor quien vive no solamente en los cielos, sino que existe de manera perpetua en redentora unión con Su pueblo. El foco siempre presente de Su actividad es guiarnos a la unidad con el mismo.
De pie tras nuestra pared
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